Miércoles de la segunda semana del tiempo ordinario santo evangelio según san Marcos 3, 1-6 Comentarios y Reflexión

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel 17,32-51

En aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y éste le dijo: «Majestad, no os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo.»
Pero Saúl le contestó: «No podrás acercarte a ese filisteo para luchar con él, porque eres un muchacho, y él es un guerrero desde mozo
David le replicó: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de las manos de ese filisteo
Entonces Saúl le dijo: «Anda con Dios.»
Agarró el cayado, escogió cinco cantos del arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo. Éste, precedido de su escudero, iba avanzando, acercándose a David; lo miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen color y guapo, y le gritó: «¿Soy yo un perro, para que vengas a mi con un palo?»
Luego maldijo a David, invocando a sus dioses, y le dijo: «Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo
Pero David le contestó: «Tú vienes hacia mí armado de espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor de los ejércitos, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. Hoy te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza de los hombros y echaré tu cadáver y los del campamento filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra; y todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor, y él os entregará en nuestro poder
Cuando el filisteo se puso en marcha y se acercaba en dirección de David, éste salió de la formación y corrió velozmente en dirección del filisteo; echó mano al zurrón, sacó una piedra, disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada. David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza. Los filisteos, al ver que había muerto su campeón, huyeron.

 

Salmo

Sal 143,1.2.9-10 R/. Bendito el Señor, mi Roca

Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea. R/.

Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos. R/.

Dios mio, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 1-6

En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.
Jesús le dijo al que tenía la parálisis: «Levántate y ponte ahí en medio.»
Y a ellos les preguntó: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»
Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»
Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

Resultado de imagen para Santa GertrudisLeer el comentario del Evangelio por  Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina  Ejercicios, n° 7; SC 127

 

«Observaban a Jesús… para acusarlo»

 

        A la hora de la oración, ponte en presencia de la paz y del amor: ¡Oh paz de Dios que sobrepasas todo sentimiento! (Fl 4,7), paciente y agradable, dulce y preferible a todo, por donde penetras, reina una seguridad imperturbable. Sólo tú, tienes el poder de frenar la cólera del soberano; adornas el trono del rey con clemencia; iluminas el reino de la gloria con piedad y misericordia.
        Por favor, encárgate de mi causa, yo, el culpable y el indigente… Que el acreedor está ya a la puerta… no es prudente hablarle, ya que no tengo con qué pagar mi deuda. ¿Dulce Jesús, mi paz, cuánto tiempo estarás en silencio?... Por favor, ahora, por lo menos, habla por mí, diciendo esta palabra caritativa: ” Yo, la rescataré“. Tú, tu eres ciertamente el refugio de todos los pobres. No pasas cerca de nadie sin salvarlo. Tú, jamás dejaste irse al que se había refugiado cerca de tuyo, sin que fuera reconciliado…
        Por favor, mi amor, mi Jesús, a esta hora del día, fuiste flagelado por mí, coronado de espinas, abrevado lamentablemente por sufrimientos. Eres mi verdadero rey, fuera de ti no conozco otro. Te hiciste el oprobio de los hombres, despreciado y rechazado como un leproso (Is 53,3), hasta en Judea se niegan a reconocerte como su rey (Jn 19,14-15). ¡Por tu gracia, que yo, por lo menos, te reconozca como mi rey! Dios mío, dame esta inocencia, tan tiernamente deseada, mi Jesús, que “pagaste” tan plenamente por mí, «lo que no habías robado ” (Sal. 68,5); dámelo para que sea el apoyo de mi alma. Qué la reciba en mi corazón; qué por la amargura de sus dolores y de su Pasión reconforte mi espíritu…
        Y tú, paz de Dios, eres el amado lazo que me encadena para siempre a Jesús. Eres el apoyo de mi fuerza…, a fin de que sea un solo corazón y una sola alma con Jesús (Hch. 4,32)… Por ti, permaneceré atado para siempre a mi Jesús.

Reflexión del Evangelio de hoy

D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad Fray Bartolomé de las Casas (Sevilla)

Yo voy hacia ti en nombre del Señor

Los caminos del Señor no son nuestros caminos. Muchas veces nos olvidamos de Dios a la hora de tomar decisiones, de valorar los acontecimientos y, lo que es peor, a las personas. Y eso es lo que hace primeramente el rey Saúl y luego el gigante Goliat. No obstante, ante las palabras de David, Saúl reflexiona y le dice “Anda con Dios”. Sin embargo Goliat lo desprecia… a él y a Dios. Prefiere fiarse de sus armas y sus dioses o, lo que es lo mismo, de sus seguridades inmediatas y de una religión acomodaticia. David pone su confianza en Dios, a pesar de las apariencias, de los prejuicios. Su vida está en manos del Señor y lo asume.

En la historia de cada uno, Dios se hace presente y nos confía una misión. Él sí cree en nosotros, a pesar de las apariencias, de los obstáculos, de mis propios prejuicios y el de los demás.

Había allí un hombre con parálisis en el brazo

El milagro de Jesús en la sinagoga puede ser interpretado en un doble sentido: la curación física, pero sobre todo, la espiritual. Es esta última la que hay ciertamente que relacionar con la crítica de los fariseos. En el recinto sagrado donde se celebra la fe, hay un hombre con parálisis. Es toda una figura de tantos creyentes que viven una fe paralizada y paralizante. Jesús viene a liberarnos de una religión alejada de la vida, llena de normas y prohibiciones como la que propugnaban los fariseos que, en el fondo, pretendían controlar a Dios en pro de sus intereses. Por eso le critican que ayude a este hombre y lo haga en nombre de Dios y en un recinto sagrado y lo haga al margen de la “ley” y sin su permiso.

Todos necesitamos ser curados de nuestra fe paralizada, de esa que nos impide poner nuestra vida en el Señor que se acerca a nosotros cada día en el recinto sagrado de nuestro corazón. Quizá prefiramos una fe convencional, llena de ritos y costumbres que no nos haga preguntarnos por el sentido de nuestra vida ni la de nuestros hermanos. No seamos como los fariseos que viven una preocupante paralización de la fe que, por desgracia, contagia.

¿Somos conscientes de la misión a la que el Señor nos llama? ¿ Ponemos nuestra vida en sus manos?

¿Vivimos una fe paralizada? ¿Dejamos al Señor que se acerque y nos cure?

¿Paralizamos con nuestras obras la fe de nuestros hermanos?

Santos del día 17 de enero

San Antonio Abad

Uno de los primeros monjes de la Iglesia. Se retiró al desierto para orar y hacer penitencia. ver… San Antonio el Grande, abad en Egipto.Uno de los primeros monjes de la Iglesia. Se retiró al desierto para orar y hacer penitencia. https://beatajuanadeaza.wordpress.com/2018/01/17/san-antonio-el-grande-abad-en-egipto-uno-de-los-primeros-monjes-de-la-iglesia-se-retiro-al-desierto-para-orar-y-hacer-penitencia/ vía @Beatajuamadeaza

 

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OFICIO DIVINO LAUDES Oración de la mañana Semana II de Tiempo Ordinario MIÉRCOLES DE LA SEMANA II De la Feria. Salterio II II semana 17 de enero SAN ANTONIO, ABAD. (MEMORIA):

OFICIO DIVINO

LAUDES
Oración de la mañana

Semana II de Tiempo Ordinario

MIÉRCOLES DE LA SEMANA II
De la Feria. Salterio II
II semana

17 de enero

SAN ANTONIO, ABAD. (MEMORIA):

Este ilustre padre del monaquismo nació en Egipto hacia el año 250. Al morir sus padres, distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto, donde comenzó a llevar una vida de penitencia. Tuvo muchos discípulos; trabajó en favor de la Iglesia, confortando a los confesores de la fe durante la persecución de Diocleciano, y apoyando a san Atanasio en sus luchas contra los arrianos. Murió el año 356..

 

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.

–Salmo 66–

Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Se repite la antífona

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Se repite la antífona

Que canten de alegría las naciones,
porque riges al mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Se repite la antífona

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Se repite la antífona

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga, que le teman
hasta los confines del orbe.

Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

Ant Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.

Himno: NACIDOS DE LA LUZ, HIJOS DEL DÍA.

Nacidos de la luz, hijos del día,
vamos hacia el Señor de la mañana.
Su claridad disipa nuestras sombras
y alegra y regocija nuestras almas.

Que nuestro Dios, el Padre de la gloria,
nos libre para siempre del pecado,
y podamos así gozar la herencia
que nos legó en su Hijo muy amado.

Honor y gloria a Dios, Padre celeste,
por medio de su Hijo Jesucristo,
y al Don de toda luz el Santo Espíritu,
que vive por los siglos de los siglos. Amén.

.

SALMODIA

Ant.1 Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios?

– Salmo 76 –  RECUERDO DEL PASADO GLORIOSO DE ISRAEL.

Alzo mi voz a Dios gritando, 
alzo mi voz a Dios para que me oiga.

En mi angustia te busco, Señor mío; 
de noche extiendo las manos sin descanso, 
y mi alma rehusa el consuelo.
Cuando me acuerdo de Dios, gimo, 
y meditando me siento desfallecer.

Sujetas los párpados de mis ojos, 
y la agitación no me deja hablar.
Repaso los días antiguos,
recuerdo los años remotos; 
de noche lo pienso en mis adentros, 
y meditándolo me pregunto:

¿Es que el Señor nos rechaza para siempre 
y ya no volverá a favorecernos?
¿Se ha agotado ya su misericordia, 
se ha terminado para siempre su promesa?
¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad, 
o la cólera cierra sus entrañas?

Y me digo: ¡Qué pena la mía!
¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!
Recuerdo las proezas del Señor; 
sí recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras 
y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?.

Tú, ¡oh Dios!, haciendo maravillas, 
mostraste tu poder a los pueblos; 
con tu brazo rescataste a tu pueblo, 
a los hijos de Jacob y de José.

Te vio el mar, ¡oh Dios!, 
te vio el mar y tembló, 
las olas se estremecieron.

Las nubes descargaban sus aguas, 
retumbaban los nubarrones, 
tus saetas zigzagueaban.

Rodaba el fragor de tu trueno, 
los relámpagos deslumbraban el orbe, 
la tierra retembló estremecida.

Tú te abriste camino por las aguas, 
un vado por las aguas caudalosas,
y no quedaba rastro de tus huellas:

mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant.1 Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios?

 

Ant. 2 Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.

Cántico: ALEGRÍA DE LOS HUMILDES EN DIOS IS 2,1-10

Mi corazón se regocija por el Señor, 
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos, 
porque gozo con tu salvación. 
No hay santo como el Señor, 
no hay roca como nuestro Dios.

No multipliquéis discursos altivos, 
no echéis por la boca arrogancias, 
porque el Señor es un Dios que sabe; 
él es quién pesa las acciones.

Se rompen los arcos de los valientes, 
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan, 
mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar; 
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras que la madre de muchos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida, 
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza, 
humilla y enaltece.

Él levanta del polvo al desvalido, 
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes 
y que herede un trono de gloria; 
pues del Señor son los pilares de la tierra, 
y sobre ellos afirmó el orbe.

El guarda los pasos de sus amigos, 
mientras los malvados perecen en las tinieblas, 
porque el hombre no triunfa por su fuerza.

El Señor desbarata a sus contrarios, 
el altísimo truena desde el cielo, 
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
Él da fuerza a su Rey, 
exalta el poder de su Ungido.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Mi corazón se regocija por el Señor, que  humilla y enaltece.

Ant. 3 El Señor reina, la tierra goza. +

 Salmo 96 – EL SEÑOR ES UN REY MAYOR QUE TODOS LOS DIOSES.

El Señor reina, la tierra goza, 
+ se alegran las islas innumerables.
Tinieblas y nube lo rodean, 
justicia y derecho sostienen su trono.

Delante de él avanza fuego 
abrazando en torno a los enemigos; 
sus relámpagos deslumbran el orbe, 
y, viéndolos, la tierra se estremece.

Los montes se derriten como cera 
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia, 
y todos los pueblos contemplan su gloria.

Los que adoran estatuas se sonrojan, 
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses.

Lo oye Sión, y se alegra,
se regocijan las ciudades de Judá 
por tus sentencias, Señor;

porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses.

El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados.

Amanece la luz para el justo, 
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos con el Señor, 
celebrad su santo nombre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 El Señor reina, la tierra goza.

LECTURA BREVE  Rm 8,35.37

¿Quién podrá apartarnos de amor de Cristo? ¿La aflicción? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? En todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado.

SEGUNDA LECTURA

De la vida de san Antonio, escrita por san Atanasio, obispo
(Cap. 2-4: PG 26, 842-846)

LA VOCACIÓN DE SAN ANTONIO

Cuando murieron sus padres, Antonio tenía unos dieciocho o veinte años, y quedó él solo con su única hermana, pequeña aún, teniendo que encargarse de la casa y del cuidado de su hermana.

Habían transcurrido apenas seis meses de la muerte de sus padres, cuando un día en que se dirigía, según costumbre, a la iglesia, iba pensando en su interior cómo los apóstoles lo habían dejado todo para seguir al Salvador, y cómo, según narran los Hechos de los apóstoles, muchos vendían sus posesiones y ponían el precio de la venta a los pies de los apóstoles para que lo repartieran entre los pobres; pensaba también en la magnitud de la esperanza que para éstos estaba reservada en el cielo; imbuido de esos pensamientos, entró en la iglesia, y dio la casualidad de que en aquel momento estaban leyendo aquellas palabras del Señor en el Evangelio: Si quieres ser perfecto, ve a vender lo que tienes, dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme.

Entonces Antonio, como si Dios le hubiese infundido el recuerdo de lo que habían hecho los santos y como si aquellas palabras hubiesen sido leídas especialmente para él, salió en seguida de la iglesia e hizo donación a los aldeanos de las posesiones heredadas de sus padres (tenía trescientas parcelas fértiles y muy hermosas), con el fin de evitar toda inquietud para sí y para su hermana. Vendió también todos sus bienes muebles, y repartió entre los pobres la considerable cantidad resultante de esta venta, reservando sólo una pequeña parte para su hermana.

Habiendo vuelto a entrar en la iglesia, oyó aquellas palabras del Señor en el Evangelio: No os inquietéis por el día siguiente. Saliendo otra vez, dio a los necesitados incluso lo poco que se había reservado, ya que no soportaba que quedase en su poder ni la más mínima cantidad. Encomendó su hermana a una vírgenes que él sabía eran de confianza y cuidó de que recibiese una conveniente educación; en cuanto a él, a partir de entonces, libre ya de cuidados ajenos, emprendió en frente de su misma casa una vida de ascetismo y de intensa mortificación.

Trabajaba con sus propias manos, ya que conocía aquella afirmación de la Escritura: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma; lo que ganaba con su trabajo lo destinaba parte a su propio sustento, parte a los pobres.

Oraba con mucha frecuencia, ya que había aprendido que es necesario retirarse para orar sin cesar; en efecto, ponía tanta atención en la lectura, que retenía todo lo que había leído, hasta tal punto que llegó un momento en que su memoria suplía los libros.

Todos los habitantes del lugar, y todos los hombres honrados, cuya compañía frecuentaba, al ver su conducta, lo llamaban amigo de Dios; y todos lo amaban como a un hijo o como a un hermano.

RESPONSORIO BREVE

V. Bendigo al Señor en todo momento.
R. Bendigo al Señor en todo momento.

V. Su alabanza está siempre en mi boca.
R. En todo momento.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bendigo al Señor en todo momento.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.  Sirvamos al Señor con santidad todos nuestros días.

Cántico de zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos, 
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sirvamos al Señor con santidad todos nuestros días.

PRECES

Oremos a nuestro Señor Jesucristo, que prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, y digámosle confiados:

Escúchanos, Señor.

Quédate con nosotros, Señor, durante todo el día

 

que la luz de tu gracia no conozca nunca el anochecer en nuestras vidas.

Que el trabajo de este día sea como una oblación sin defecto,

y que sea agradable a tus ojos.

Que en todas nuestras palabras y acciones seamos hoy luz del mundo

y sal de la tierra para cuantos nos traten.

Que la gracia del Espíritu Santo habite en nuestros corazones y resplandezca en nuestras obras

 

para que así permanezcamos en tu amor y en tu alabanza.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Terminemos nuestra oración diciendo juntos las palabras del Señor y pidiendo al Padre que nos libre de todo mal:

Padre nuestro ………….

ORACIÓN.

Señor, tú que inspiraste a san Antonio abad el deseo de retirarse al desierto para servirte allí con una vida admirable, haz que, por su intercesión, tengamos la fuerza de renunciar a todo lo que nos separe de ti y sepamos amarte por encima de todo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

Fuente: oficiodivino.com

 

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San Antonio el Grande, abad en Egipto.Uno de los primeros monjes de la Iglesia. Se retiró al desierto para orar y hacer penitencia.

San Antonio el Grande, abad en Egipto

Uno de los primeros monjes de la Iglesia. Se retiró al desierto para orar y hacer penitencia.

Ha sido y es uno de los santos más populares y más venerados tanto en Oriente como en Occidente durante las dieciséis siglos transcurridos después de su muerte y lo es y ha sido porque era un hombre de oración, un sanador de enfermos, un director de almas y un pertinaz luchador contra las tentaciones. Es llamado Antonio abad, Antonio el Grande o Antonio de Egipto y es considerado universalmente como el patriarca del monacato. Las primeras fuentes en las que se han basado todos los escritos posteriores sobre San Antonio, son los escritos de San Atanasio patriarca de Alejandría, que escribió su vida en el año 357, o sea, un año después de la muerte de San Antonio, luego tenemos datos muy fidedignos sobre la vida del santo.

San Antonio nació alrededor del año 250 en Coma, la actual Qemans, en la ribera occidental del río Nilo, muy cercano a Eracleópolis, en el Medio Egipto y nació en el seno de una familia muy cristiana y de buena posición económica. En el año 270, o sea, cuando tenía unos veinte años de edad, murieron sus padres y él vendió todos los bienes familiares, aseguró el porvenir de su hermana dejándola con dinero al cuidado de unas mujeres piadosas, asegurando así su sostenimiento durante toda su vida y repartiendo el resto del dinero entre los pobres, tras lo cual se retiró a un lugar cercano a su pueblo para llevar vida ermitaña, viviendo en soledad, de su trabajo y dedicado a la oración y a la lectura de las Sagradas Escrituras. Los primeros meses estuvo acompañado por un monje, pero después se retiró a vivir en completa soledad.

Según escribe San Atanasio, el demonio comenzó pronto a tentarlo de modos muy diversos, pero Antonio resistía imponiéndose a sí mismo penitencias muy rigurosas. Se retiró a vivir dentro de una tumba excavada en la ladera de una montaña; su ubicación era conocida solamente por un fiel amigo suyo. Y también aquí siguió padeciendo las terribles tentaciones a las que era sometido e incluso, sigue diciendo San Atanasio, llegando el demonio a infringirle crueles torturas físicas y morales.

En el año 285, con treinta y cinco años de edad, interrumpió las escasas relaciones humanas que mantenía y se retiró hacia el este, junto al Mar Rojo, en las montañas de Pispir. Allí se estableció junto a una fuente y cerca de una vieja fortaleza abandonada. Era un lugar donde abundaban las serpientes. Este lugar le estaba prohibido a todo asistente por la peligrosidad de las serpientes y solo de vez en cuando se le acercaba su fiel amigo a llevarle algunos víveres. Aquí, en las montañas de Pispir estuvo algunos años, extendiéndose por todo el contorno la fama de su santidad, lo que consecuentemente atrajo a otros muchos eremitas solitarios que querían vivir junto a él. Estos ermitaños se organizaron viviendo en comunidad en dos monasterios construidos por ellos mismos y que pusieron bajo la dirección espiritual de Antonio. Uno de los monasterios estaba en la orilla derecha del Nilo y el otro, en la margen izquierda del río. Aquí, en el año 307 recibió la visita de San Hilarión, también monje ermitaño.

En el año 311, durante la persecución de Maximiano, Antonio abandonó la soledad y marchó a Alejandría para servir y defender, para sostener en la fe, a la comunidad cristiana alejandrina. Estuvo expuesto a la indiscreción del pueblo y por lo tanto, puso en peligro su vida, por lo que meses más tarde tuvo el deseo de vivir nuevamente en completa soledad. Así que se marchó adentrándose en el desierto de la Tebaida oriental en el Alto Egipto. Se unió a una caravana de mercaderes árabes y caminando durante tres días y tres noches, llegó al Mar Rojo. Se afincó en una montaña distante unas treinta millas del río Nilo, en Coltzum, donde vivió el resto de su vida. De allí, solo salió una vez para visitar a San Pablo el Primer Eremita.

Los eremitas del monasterio de Pispir no tardaron en enterarse de que Antonio estaba en Coltzum y se organizaron para visitarlo y llevarle víveres. El, sin embargo, para subsistir, se dedicó a cultivar un huerto de cuyos frutos de alimentaba, pero, escribe San Atanasio, los demonios, con aspecto de fieras, periódicamente le destrozaban el huerto.

Cuando en el año 341 San Antonio visita a San Pablo, Pablo tenía ciento trece años de edad y Antonio, noventa. Se conocieron y estuvieron todo el día hablando de Dios y rezando. A la hora de acercarse el cuervo con el pan comprobaron que ese día traía dos panes. Pablo le dice a Antonio que predice que pronto va a morir y le pide que le traiga el manto de San Atanasio. Antonio marcha a buscarlo a Alejandría tardando seis días en el viaje. Al volver al lugar donde estaba Pablo, lo encontró muerto, lo envolvió en el manto de San Atanasio y lo sepultó.

Marchó de nuevo a Coltzum y unos meses antes de morir fue nuevamente a Alejandría, esta vez para combatir las doctrinas heréticas de Arrio, o sea, a los arrianos. Recordemos que el presbítero y teólogo libio (Arrio) defendía que el Verbo o sea, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, no era de la misma Naturaleza que el Padre, que no era consubstancial con el Padre, sino secundario y subordinado a Él. Decía que el Hijo había sido creado de la nada por el Padre. Nosotros sabemos y creemos que el Hijo es “engendrado, no creado, de la misma Naturaleza que el Padre, por quién todo fue hecho”.

Bueno, volviendo a San Antonio, hay que decir que unos quince años antes, había concedido a sus dos discípulos, Macario y Amathas, que estaban al frente de los dos monasterios construidos en las orillas del Nilo, el poder hacer vida en común con él. A estos dos discípulos les predijo su muerte y les prohibió que diesen a conocer el lugar donde quiso ser sepultado, así como que lo sepultasen sin ningún honor ni ceremonia. Murió el día 17 de enero del año 356, con ciento seis años de edad. En este día es recordado en todos los martirologios y sinaxarios.

El Santo recibe el hábito de manos de un ángel. Miniatura de un libro de Horas de rito etíope.

Como he dicho al principio, después de su muerte, San Atanasio de Alejandría escribió su vida. Antonio fue su amigo y le ayudó en la lucha contra los arrianos (recordad que con más de cien años, fue andando a Alejandría a echarle una mano). Fue también amigo del emperador Constantino, al que le escribió varias cartas como nos lo cuenta San Atanasio. Tuvo también especiales lazos de unión con San Hilarión, San Pablo el Ermitaño y con Dídimo el Ciego, escritor alejandrino. Fue el iniciador de la vida anacoreta y ascética aunque no dejó ninguna regla que la regulase. Mientras los ascetas más experimentados se retiraban a hacer vida absolutamente apartada, en soledad, los más jóvenes vivían en grupo bajo la guía espiritual de un monje anciano, ocupando cada cual su celda o cabaña, pero cercanos unos a otros.

Escribió algunas cartas más. Se conserva una carta suya escrita al abad Teodoro y a sus monjes. San Jerónimo identifica siete cartas escritas por San Antonio, cartas hoy perdidas ya que las siete cartas llegadas a nosotros están escritas en latín, siendo probablemente traducciones de las suyas originales. Se consideran apócrifos otros escritos atribuidos a él, como tratados, sermones, reglas… Las instrucciones que San Antonio daba a sus monjes, se han perdido menos las que nos ha transmitido San Atanasio.

En cierto sentido, el culto al Santo comenzó en vida. Hay que recordar que él, para evitarlo, prohibió descubrir el lugar de su sepultura. Sin embargo, San Jerónimo escribe que un rico señor de Egipto llamado Pérgamo, transportó el cuerpo a una iglesia que construyó en su honor. San Atanasio, su amigo, guardó con veneración su túnica y su manto, los cuales él mismo se los había regalado a Antonio. El culto se extendió muy pronto fuera de Egipto y se difundió tanto por Oriente como por Occidente. San Eutimio, abad de Palestina muerto en el año 473 hizo celebrar su fiesta el día 17 de enero y esta fiesta fue inmediatamente fijada por Constantinopla. En Occidente, la fiesta aparece fijada el mismo día en los Martirologios Jeronimiano y de Beda. Fue venerado por el pueblo llano que recurría a él en tiempos de epidemias.

El lugar de la sepultura de San Antonio era desconocido cuando San Atanasio escribió su vida, pero en tiempos de Justiniano, en el año 561, fue descubierto. Las reliquias se llevaron a Alejandría y puestas en una iglesia dedicada a San Juan Bautista. En el año 635, con ocasión de la invasión árabe de Egipto, fueron trasladadas a Constantinopla y desde allí, en el siglo XI, a Francia donde fueron depositadas en Motte Saint Didier. Allí, se le construyó una iglesia que fue consagrada por el en el año 1119. Posteriormente, en el año papa Calixto II 1491 fueron trasladadas a Saint Julián, cerca de Arlés.

Tumba del Santo. Monasterio de San Antonio (Egipto)

Como he repetido en varias ocasiones, la vida de San Antonio fue escrita por San Atanasio, el cual escribe un discurso en el que resume toda la doctrina ascética de este santo anacoreta. Esta obra también fue escrita en el año 357, un año después de su muerte, aunque hay quienes afirman que fue entre los años 365 y 367. Fue traducida al latín por Evagrio de Antioquia en el año 388. Esta “Vita” es indiscutida y ha fijado los aspectos y caracteres más frecuentes de la literatura hagiográfica monástica, ejerciendo una gran influencia sobre todo en Occidente. San Agustín, en su obra “Las Confesiones” hace notar el bien que le hizo a él mismo en el momento de su conversión.

Reliquias del Santo. Monasterio de San Antonio (Egipto).

Esta obra de San Atanasio difunde largamente el conocimiento de la vida monacal y es fuente en la que se han inspirado escritores posteriores para exaltar este modo de vida. Es verdad que exagera el papel de los demonios como tentadores y atormentadores, pero lo hace con la intención de exaltar aún más la respuesta del Santo a las tentaciones. Lo que intenta San Atanasio es resaltar la espiritualidad de Antonio.

Una de las causas de su popularidad en Occidente fue probablemente su fama de sanador del “herpes zoster ó fuego de San Antonio”, una afección que golpea a las células nerviosas y que se manifestó con fenómenos epidémicos. En la Edad Media, siendo ineficaces todos los remedios, los enfermos se acercaban a la iglesia de San Antonio de Bienios, que conservaba una reliquia, pidiendo su curación. Para acogerlos se construyó un hospital y se organizó una Fraternidad de religiosos llamados Antonianos. Para asegurarse el sustento de los enfermos, los religiosos empezaron a criar y engordar a algunos cerdos que vivían por las calles y que comían lo que el pueblo les tiraba y de ahí proviene el culto tributado a San Antonio abad como protector de los animales.

La tradición popular veía en los cerdos al diablo que de esa forma se doblegaba ante el Santo y que a la postre, servía de sustento a los enfermos. Así, se extendió la fama de Santo sanador de enfermedades y protector de los animales y es por eso, por lo que en muchos lugares de Europa, el día de su fiesta, se bendice a los animales. En Roma se realiza en la iglesia de San Eusebio al Esquilino. Es el patrono de los agricultores y ganaderos, de los tejedores de lana y esquiladores, de los pescaderos y carniceros, etc. En Oriente se le da tanta importancia a la festividad de San Antonio, que al mes de enero le llaman Antosniaku”.

COMBATES CON LOS DEMONIOS – San Antonio Abad el Santo que Venció al Demonio 1

FUENTE: preguntasantoral.es

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Martes de la segunda semana del tiempo ordinario del santo evangelio según san Marcos 2,23-28 Comentarios y Reflexión

Martes de la segunda semana del tiempo ordinario

Resultado de imagen para Samuel 16,1-13Primera lectura

Samuel ungió a David en presencia de sus hermanos,
y el espíritu del Señor descendió sobre David

Lectura del primer libro de Samuel 16,1-13

En aquellos dias, el Señor dijo a Samuel: «¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado como rey de Israel? Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey.»
Samuel contestó: «¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me mata.»
El Señor le dijo: «Llevas una novilla y dices que vas a hacer un sacrificio al Señor. Convidas a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que tienes que hacer; me ungirás al que yo te diga.»
Samuel hizo lo que le mandó el Señor. Cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo fueron ansiosos a su encuentro: «¿Vienes en son de paz?»
Respondió: «Sí, vengo a hacer un sacrificio al Señor. Purificaos y venid conmigo al sacrificio
Purificó a Jesé y a sus hijos y los convidó al sacrificio. Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguro, el Señor tiene delante a su ungido.»
Pero el Señor le dijo: «No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.»
Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éste lo ha elegido el Señor.»
Jesé hizo pasar a Samá; y Samuel le dijo: «Tampoco a éste lo ha elegido el Señor.»
Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.»
Luego preguntó a Jesé: «¿Se acabaron los muchachos?»
Jesé respondió: «Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas
Samuel dijo: «Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue.»
Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo.
Entonces el Señor dijo a Samuel: «Anda, úngelo, porque es éste.»
Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espiritu del Señor, y estuvo con él en adelante. Samuel emprendió la vuelta a Ramá.

 

Salmo

Sal 88,20.21-22.27-28 R/. Encontré a David, mi siervo

Un dia hablaste en visión a tus amigos:
«He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado sobre el pueblo.» R/.

«Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso.» R/.

«Él me invocará: “Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora”;
y yo lo nombraré mi primogénito,
excelso entre los reyes de la tierra.» R/.

ALELUIA     Cf. Ef 1, 17-18

Aleluya.
El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine nuestros corazones,
para que podamos valorar la esperanza
a la que hemos sido llamados.
Aleluya.

El sábado ha sido hecho para el hombre
y no el hombre para el sábado

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,23-28

Un sábado atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron: “Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?” El les respondió: “¿No habéis leído nunca lo que hizo David cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros“. Y añadió: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado“.

Leer el comentario del Evangelio por Benedicto XVI, papa 2005-2013 Exhortación apostólica   “Sacramentum caritatis” §72 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana rev.)

“El dueño del sábado”: la liberación aportada por Cristo

    Esta novedad radical que la Eucaristía introduce en la vida del hombre ha estado presente en la conciencia cristiana desde el principio. Los fieles percibieron en seguida el influjo profundo que la celebración eucarística ejercía sobre su estilo de vida. San Ignacio de Antioquía (?-v. 110) expresaba esta verdad definiendo a los cristianos como “los que han llegado a la nueva esperanza”, y los presentaba como los que viven “según el domingo”. Esta fórmula del gran mártir antioqueno pone claramente de relieve la relación entre la realidad eucarística y la vida cristiana en su cotidianidad. La costumbre característica de los cristianos de reunirse el primer día después del sábado para celebrar la resurrección de Cristo —según el relato de san Justino mártir (v. 100-160) — es el hecho que define también la forma de la existencia renovada por el encuentro con Cristo.

    La fórmula de san Ignacio —“vivir según el domingo”— subraya también el valor paradigmático que este día santo posee con respecto a cualquier otro día de la semana. En efecto, su diferencia no está simplemente en dejar las actividades habituales, como una especie de paréntesis dentro del ritmo normal de los días. Los cristianos siempre han vivido este día como el primero de la semana, porque en él se hace memoria de la radical novedad traída por Cristo. Así pues, el domingo es el día en que el cristiano encuentra aquella forma eucarística de su existencia que está llamado a vivir constantemente. “Vivir según el domingo” quiere decir vivir conscientes de la liberación traída por Cristo y desarrollar la propia vida como ofrenda de sí mismos a Dios, para que su victoria se manifieste plenamente a todos los hombres a través de una conducta renovada íntimamente.

LA GRACIA del Martes 16 de Enero de 2018

Reflexión del Evangelio de hoy

Fray Juan José de León Lastra
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)

El texto evangélico es uno de los textos más iluminadores y representativos de la enseñanza de Jesús, resumido en la conocida expresión: “No es el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”. Es la declaración de la primacía de la condición humana. Esta primacía ya está proclamada en el relato de la creación, que sitúa lo creado a disposición del ser humano. Primacía que no se rompe con el pecado de Adán y Eva, aunque sí les exigirá a ellos y a sus descendientes esfuerzo para “dominarla”, que a veces se resolverá en fracaso. Esa primacía es elevada a nivel máximo con la asunción por el mismo Dios de la naturaleza humana: nuestra naturaleza es también la de Dios en Jesús de Nazaret. La creación, las leyes que el mismo ser humano se dé están en función de la persona humana. La ley del sábado era una ley que dignificaba al pueblo judío. Una ley singular, que no existía en ninguna otra cultura. Una ley de respeto al ser humano, que ha de trabajar, como señala ya el Génesis, pero también tiene derecho a descansar. El sábado fue evolucionando de ser un día de descanso del hombre  a ser el día dedicado a Dios, para reconocerlo como autor de todo lo creado y como quien ha de bendecir el trabajo.  Era día santo. Los cristianos de lengua romance lo hemos llamado el día del Señor, el Domingo, que viene del término latino “dominus”,Señor. Jesús, pues, enseña que lo santo, lo sagrado está en función de la persona. Nada hay más sagrado en la tierra que el ser humano. Es, como diría san Pablo, templo del Espíritu Santo. Por eso, a título de ejemplo, Jesús dice como los panes “sagrados” porque están destinados al culto no por ello impidieron satisfacer una necesidad urgente y vital del ser humano.

La primera lectura muestra también un ejemplo de la dignidad humana que se funda en el hecho de ser persona humana, al margen de otros atributos que la puedan adornar. Por ello Samuel, inspirado por Yahvé, elige para rey del pueblo al más insignificante de los hijos de Jesé, a David. El espíritu del Señor permite superar la insignificancia aparente a los ojos de los hombres.

Santos del 16 de enero

San Marcelo I, Papa

En Roma, en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria Nueva, sepultura de san Marcelo I, papa, que, como atestigua san Dámaso, fue un verdadero pastor, por lo que sufrió mucho. Fue expulsado de su patria y murió en el destierro tras ser denunciado falsamente ante el tirano por algunos que despreciaban la penitencia que les había impuesto.

Fuente evangeliodeldia.org

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Vida de San Marcelo I, Papa

Vida de San Marcelo I, Papa

En Roma, en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria Nueva, sepultura de san Marcelo I, papa, que, como recuerda el papa san Dámaso, fue un verdadero pastor, por lo que sufrió mucho, siendo expulsado de su patria y muriendo en el destierro por haber sido denunciado falsamente ante el tirano por algunos que despreciaban la penitencia que les había impuesto.

En la lista de los sucesores de Pedro hace el número treinta. Era una época en la que los papas vivían poco tiempo por las persecuciones. Si ser cristiano era un continuo peligro de perder la vida, ser elegido Pastor supremo, con carácter necesariamente visible, era un boleto con premio de martirio. Eso fue, con sus peculiaridades lo que sucedió con San Marcelo que sólo pudo gobernar la Iglesia un año, del 308 al 309.

Tenía ya la Iglesia una innegable entidad en el siglo III. Las persecuciones de Decio y Valeriano habían conseguido robustecerla más que aniquilarla. Galieno abrió un período de paz que permitió pudiera organizarse mejor en todo lo que pudiera facilitar la atención espiritual a sus fieles y también con vistas a la difusión del misterio. Entre los años 284 al 305 es emperador Diocleciano que, repetuoso con los cristianos al principio termina con la más violentas de las persecuciones, la del 303 al 305, sembrando de mártires el Imperio. El papa San Marcelino fue una de sus víctimas en el año 304.

Desde la muerte de este papa no pueden reunirse los obispos para elegir sumo pontífice y vaca la Santa Sede por un paréntesis de tres o cuatro años, dependiendo de que se date en el 307 o el 308 la elección de Marcelo, según se use el catálogo liberiano o se empleen otras fuentes.

El hecho es que, elegido papa el presbítero romano Marcelo que en los días de persecución fue uno de los firmes puntales de la comunidad, se impone como tarea principal la reorganización de la Iglesia. Tiene un carácter fuerte, enérgico aunque sereno y templado; como don, la tenacidad en sus propósitos. Habilita nuevas iglesias, reorganiza la jerarquía, consagra obispos y sacerdotes, abre las puertas a la reconciliación -después de una oportuna penitencia- a los famosos ´lapsiª que tantos conflictos trajeron a la Iglesia en aquellos tiempos y que habían apostatado por debilidad en los días amargos de la persecución.

Precisamente con este motivo una sección de la Iglesia comienza a tildar a Marcelo de excesivamente riguroso; otros en cambio le consideran blando por conceder el perdón. Es la consabida pugna entre el rigor intransigente y la indulgencia intolerable. Él sólo quiere mantener la indispensable disciplina penitencial. Pero en Roma hay revueltas callejeras entre los cristianos; algunos pierden el control y se llega en alguna ocasión hasta la sangre. Majencio hace responsable de los desórdenes a Marcelo y lo condena al destierro. Fue un atropello utilizar la cuestión interna de la Iglesia como pretexto para quitar la cabeza de la religión objeto de odio. En el año 308 o en el 309 según la documentación que se emplee, muere el papa Marcelo en su destierro consumido de dolor y privaciones.

En las actas escritas varios siglos más tarde se adorna el oscuro tiempo de exilio con escenas que engrandecen la vida de Marcelo. Le hacen cumplir los oficios de criado; lo ponen limpiando el establo de sus dueños; alguien lo vió limpiado las caballerizas públicas de Roma y otros relatan que escribió cartas a los obispos de Antioquía pidiendo incondicional comunión con la Sede de Roma. Esto no se puede afirmar como cierto. Desde luego, maltrecho, desterrado, con la responsabilidad de toda la Iglesia, imposibilitado para cumplir su misión… no lo debió pasar muy bien. Merece las gracias por su generosa fidelidad en el gobierno de la Barca de Pedro que anima nuestras ¡tantas veces! tibio amor y pobre conducta al secundar los silbidos del Buen Pastor.

Fuente: .santopedia.com

Santo del día 16 de Enero: San Marcelo I, papa y mártir (+309)

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LAUDES Oración de la mañana Semana II de Tiempo Ordinario MARTES DE LA SEMANA II Laudes Martes II semana De la Feria. Salterio II 16 de enero 

San Marcelo I, papa y mártir

LAUDES
Oración de la mañana

Semana II de Tiempo Ordinario

MARTES DE LA SEMANA II

Laudes Martes

II semana

De la Feria. Salterio II

16 de enero

San Marcelo, Papa

En la serie de los Pontífices, el Papa Marcelo ocupa el puesto número 30. Fue Pontífice por un año: del 308 al 309.Era uno de los más valientes sacerdotes de Roma en la terrible persecución de Diocleciano en los años 303 al 305. Animaba a todos a permanecer fieles al cristianismo aunque los martirizaran. Elegido Sumo Pontífice se dedicó a reorganizar la Iglesia que estaba muy desorganizada porque ya hacía 4 años que había muerto el último Pontífice, San Marcelino.

 

OREMOS HOY: POR LAS INTENSIONES DEL PAPA FRANCISCO, por la Paz en el Mundo , Venezuela    

OREMOS  HOYPOR Su Cumpleaños A:  

INVITATORIO

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.

–Salmo 23–

Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

Se repite la antífona

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

Se repite la antífona

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Se repite la antífona

Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

Se repite la antífona

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

Se repite la antífona

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

Se repite la antífona

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

Se repite la antífona

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

Ant Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.

Himno: TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR

Te damos gracias, Señor,
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.

Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.

Y sacaremos con gozo
del manantial de la vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.

Entonces procamaremos:
“¡Cantadle con alegría!
¡El nombre de Dios es grande!
¡Su caridad infinita!

¡Que alabe al Señor la tierra!
Cantemos sus maravillas.
¡Qúe grande en medio del pueblo
el Dios que nos justifica!” Amén

SALMODIA

Ant. 1 Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

Salmo 42 — DESEO DEL TEMPLO

Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,
¿Por qué me rechazas?
¿por que voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que té de gracias al son de la cítara,
Señor, Dios mío.

¿Por que te acongojas, alma mía,
por que te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo,
salud de mi rostro, Dios mío

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

 

Ant. 2 Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.

Cántico ANGUSTIA DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN Is. 38,10-14. 17-20

Yo pensé: “En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.

Yo pensé: “Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.

Levantan y enrollan mi vida,
como una tienda de pastores
Como un tejedor devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.

Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebran los huesos como un león,
día y noche me estás acabando.

Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!

Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando tuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.

El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.

Los vivos, los vivos son quienes de alaba:
como yo ahora.
El Padre enseñan a sus hijos tu fidelidad.

Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.

 

Ant. 3 ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en Sión. +

Salmo 64 – SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS.

¡Oh Dios!, tu mereces un himno en Sión,
+ y a ti se te cumplen los votos, 
porque tu escuchas las suplicas.

A ti acude todo mortal 
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman, 
pero tú los perdonas.

Dichoso el que tu eliges y acercas 
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.

Con portentos de justicia nos respondes, 
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra 
y del océano remoto;

tú, que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú, que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas 
y el tumulto de los pueblos.

Los habitantes del extremo del orbe 
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso 
los llenas de júbilo.

Tú cuidas de la tierra, la riegas 
y la enriqueces sin medida; 
la acequia de Dios va llena de agua 
preparas los trigales;

riega los surcos, iguala los terrones.
Tu llovizna los deja mullidos, 
bendices sus brotes; 
coronas el año con tus vienes, 
las rodadas de tu carro rezuman abundancia;

rezuman los pastos del páramo, 
y las colinas se orlan de alegría;
y las praderas se cubran de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que claman y cantan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en Sión.

LECTURA BREVE 1Ts 5, 4-5

No vivais, hermanos, en tinieblas para que el día del Señor, no os sorprenda como ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.

SEGUNDA LECTURA

 

 

Monografias.comDe la carta de san Clemente primero, papa, a los Corintios. (Cap. 49-50: Funk 1, 123-125)

 

 

¿QUIÉN SERÁ CAPAZ DE EXPLICAR EL VÍNCULO DE LA CARIDAD DIVINA?

 

El que posee la caridad de Cristo que cumpla sus mandamientos. ¿Quién será capaz de explicar debidamente el vínculo que la caridad divina establece? ¿Quién podrá dar cuenta de la grandeza de su hermosura? La caridad nos eleva hasta unas alturas inefables. La caridad nos une a Dios, la caridad cubre la multitud de los pecados, la caridad lo aguanta todo, lo soporta todo con paciencia; nada sórdido ni altanero hay en ella; la caridad no admite divisiones, no promueve discordias, sino que lo hace todo en la concordia; en la caridad hallan su perfección todos los elegidos de Dios y sin ella nada es grato a Dios. En la caridad nos acogió el Señor: por su caridad hacia nosotros, nuestro Señor Jesucristo, cumpliendo la voluntad del Padre, dio su sangre por nosotros, su carne por nuestra carne, su vida por nuestras vidas.

Ya veis, amados hermanos, cuán grande y admirable es la caridad y cómo es inenarrable su perfección. Nadie es capaz de practicarla adecuadamente, si Dios no le otorga este don. Oremos, por tanto, e imploremos la misericordia divina, para que sepamos practicar sin tacha la caridad, libres de toda parcialidad humana. Todas las generaciones anteriores, desde Adán hasta nuestros días, han pasado; pero los que por gracia de Dios han sido perfectos en la caridad obtienen el lugar destinado a los justos y se manifestarán el día de la visita del reino de Cristo. Porque está escrito: Anda, pueblo mío, entra en los aposentos y cierra la puerta por dentro; escóndete un breve instante mientras pasa la cólera; y me acordaré del día bueno y os haré salir de vuestros sepulcros.

Dichosos nosotros, amados hermanos, si cumplimos los mandatos del Señor en la concordia de la caridad, porque esta caridad nos obtendrá el perdón de los pecados. Está escrito: Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito y en cuyo espíritu no hay falsedad. Esta proclamación de felicidad atañe a los que, por Jesucristo nuestro Señor, han sido elegidos por Dios, al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


RESPONSORIO BREVE

V. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
REscucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.

V. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
R. Espero en tu palabra.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos, 
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.

PRECES.

Bendigamos a nuestro Salvador, que con su resurrección ha iluminado el mundo, y digámosle suplicantes:

Haz, Señor, que caminemos por tu senda.

Señor Jesús, al consagrar nuestra oración matinal en memoria de tu santa resurrección,

te pedimos que la esperanza de participar de tu gloria ilumine todo nuestro día.

Te ofrecemos, Señor, los deseos y proyectos de nuestra jornada:

dígnate aceptarlos y bendecirlos como primicias de nuestro día.

Concédenos crecer hoy en tu amor,

a fin de que todo concurra para nuestro bien y el de nuestros hermanos.

Haz, Señor, que el ejemplo de nuestra vida resplandezca como una luz ante los hombres,

para que todos den gloria al Padre que está en los cielos.

Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres

Porque deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:

Padre nuestro ………….

ORACIÓN.

Señor Jesucristo, luz verdadera que alumbras a todo hombre y le muestras el camino de la salvación: concédenos la abundancia de tu gracia para que preparemos, delante de ti, sendas de justicia y de paz. Tú que vives y reinas.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

Fuente: oficiodivino.com

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Oración de la mañana Semana II de Tiempo Ordinario LUNES DE LA SEMANA II De la Feria. Salterio II 15 de enero San Francisco Fernández de Capillas

OFICIO DIVINO

LAUDES
Oración de la mañana

Semana II de Tiempo Ordinario

LUNES DE LA SEMANA II
De la Feria. Salterio II

15 de enero

San Francisco Fernández de Capillas

El impresionante testimonio de un dominico, ardoroso apóstol y gran asceta, que no ahorró sacrificios para difundir la fe en China, siendo el primer martirizado en ese país. Es un referente inequívoco para cualquier misionero

OREMOS HOY: POR LAS INTENSIONES DEL PAPA FRANCISCO, por la Paz en el Mundo , Venezuela    

OREMOS  HOYPOR Su Cumpleaños A: 

INVITATORIO

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.

-Salmo 23–

Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

Se repite la antífona

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

Se repite la antífona

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Se repite la antífona

Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

Se repite la antífona

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

Se repite la antífona

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

Se repite la antífona

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

Se repite la antífona

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

Ant Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.

Himno: Himno: ALFARERO DEL HOMBRE, MANO TRABAJADORA

Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales,
convocas a los pájaros a la primera aurora,
al pasto los primeros animales.

De mañana te busco, hecho de luz concreta,
de espacio puro y tierra amanecida.
De mañana te encuentro, vigor, origen, meta
de los profundos ríos de la vida.

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
tus manos son recientes en la rosa;
se espera la abundacia del mundo a mediodía,
y estás de corazón en cada cosa.

No hay brisa si no alientas, montes si no estás dentro,
ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia; vivir es este encuentro:
tú, por la luz; el hombre, por la muerte.

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte
dejar tanta hermosura en tanta guerra!
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberte dado un día las llaves de la tierra. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

– Salmo 41 – DESEO DEL SEÑOR Y ANSIAS DE CONTEMPLAR EL TEMPLO

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;

tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de mi Dios?

Las lágrimas son mi pan
de noche y día,
mientras todo el día me repiten:
“¿Dónde está tu Dios?”

Recuerdo otros tiempos,
mi alma desfallece de tristeza:
como marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilos y alabanzas,
en el bullicio de la fiesta.

¿Porque te acongojas, alma mía, 
porque te me turbas?
Espera en Dios que volverás a alabarlo:
“salud de mi rostro, Dios mío”.

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo, desde el Jordán y el Hermón
y el monte Menor.

Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.

De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.

Diré a Dios: Roca mía
¿por qué me olvidas?
¿Por que voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
“¿Dónde está tu Dios?”

¿Por que te acongojas, alma mía, 
por que te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
“Salud de mi rostro, Dios mío.”

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

 

Ant. 2 Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

Cántico: SÚPLICA EN FAVOR DE LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
Sir. 36,1-7.13-16

Sálvanos, Dios del universo, 
infunde tu terror a todas las naciones;
amenaza con tu mano al pueblo extranjero, 
para que se sienta tu poder.

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,
muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
para que sepan, como nosotros lo sabemos,
que no hay Dios fuera de ti.

Renueva los prodigios, repite los portentos,
exalta tu mano, robustece tu brazo.

Reúne a todas las tribus de Jacob 
y dales su heredad como antiguamente.

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,
de Israel, a quien nombraste tu primogénito. 
Ten compasión de tu ciudad santa, 
de Jerusalén, lugar de tu reposo.

Llena a Sión de tu majestad 
y al templo de tu gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

 

Ant. 3 Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

– Salmo 18 A – ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO. –

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo murmura.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le a puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo, 
y su órbita llega al otro extremo: 
nada se libra de su calor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

LECTURA BREVE Jr 15,16

Cuando encontraba palabras tuyas las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, ¡Señor, Dios de los ejércitos!


De la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, a los EfesiosSEGUNDA LECTURA

 

De la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, a los Efesios
(Cap. 13–18, 1: Funk 1, 183-187)

 

TENED FE Y CARIDAD PARA CON CRISTO

Procurad reuniros con más frecuencia para celebrar la acción de gracias y la alabanza divina. Cuando os reunís con frecuencia en un mismo lugar, se debilita el poder de Satanás, y la concordia de vuestra fe le impide causaros mal alguno. Nada mejor que la paz, que pone fin a toda discordia en el cielo y en la tierra.

Nada de esto os es desconocido si mantenéis de un modo perfecto, en Jesucristo, la fe y la caridad, que son el principio y el fin de la vida: el principio es la fe, el fin la caridad. Cuando ambas virtudes van a la par se identifican con el mismo Dios, y todo lo demás que contribuye al bien obrar se deriva de ellas. El que profesa la fe no peca, y el que posee la caridad no odia. Por el fruto se conoce el árbol; del mismo modo, los que hacen profesión de pertenecer a Cristo se distinguen por sus obras. Lo que nos interesa ahora, más que hacer una profesión de fe, es mantenernos firmes en esa fe hasta el fin.

Es mejor callar y obrar que hablar y no obrar. Buena cosa es enseñar, si el que enseña también obra. Uno solo es el maestro, que lo dijo, y existió; pero también es digno del Padre lo que enseñó sin palabras. El que posee la palabra de Jesús es capaz de entender lo que él enseñó sin palabras y llegar así a la perfección, obrando según lo que habla y dándose a conocer por lo que hace sin hablar. Nada hay escondido para el Señor, sino que aun nuestros secretos más íntimos no escapan a su presencia. Obremos, pues, siempre conscientes de que él habita en nosotros, para que seamos templos suyos y él sea nuestro Dios en nosotros, tal como es en realidad y tal como se manifestará ante nuestra faz; por esto tenemos motivo más que suficiente para amarlo.

No os engañéis, hermanos míos. Los que perturban las familias no poseerán el reino de Dios. Ahora bien, si los que así perturban el orden material son reos de muerte, ¿cuánto más los que corrompen con sus falsas enseñanzas la fe que proviene de Dios, por la cual fue crucificado Jesucristo? Estos tales, manchados por su iniquidad, irán al fuego inextinguible, como también los que les hacen caso. Para esto el Señor recibió el ungüento en su cabeza, para infundir en la Iglesia la incorrupción. No os unjáis con el repugnante olor de las enseñanzas del príncipe de este mundo, no seaa que os lleve cautivos y os aparte de la vida que tenemos prometida. ¿Por qué no somos todos prudentes, si hemos recibido el conocimiento de Dios, que es Jesucristo? ¿Por qué nos perdemos neciamente, no reconociendo el don que en verdad nos ha enviado el Señor?

Mi espíritu es el sacrificio expiatorio de la cruz, la cual para los incrédulos es motivo de escándalo, mas para nosotros es la salvación y la vida eterna.

RESPONSORIO BREVE

V. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

V. Cantadle un cántico nuevo.
R. Que merece la alabanza de los buenos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Aclamad, justos, al Señor,que merece la alabanza de los buenos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos, 
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

PRECES.

Demos gracias a nuestro Salvador que ha hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, y digámosle:

Consérvanos, Señor, en tu servicio.

Señor Jesús, sacerdote eterno, que has querido que tu pueblo participara de tu sacerdocio;

haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables, al Padre.

Danos, Señor, la abundancia de los frutos del Espíritu Santo:

comprensión, bondad, amabilidad.

Que la luz de la fe ilumine este nuevo día

y que durante el mismo caminemos por las sendas del amor.

Haz que busquemos siempre el bien de nuestros hermanos

y les ayudemos a progresar en su salvación.

Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres

Con el gozo que nos da el sabernos hijos de Dios, digamos confiadamente:

 

Padre nuestro ………….

 

ORACIÓN.

Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día danos tu ayuda para que no caigamos hoy en pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

Fuente: oficiodivino.com

 

 

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San Francisco Fernández de Capillas – 15 de enero

San Francisco Fernández de Capillas – 15 de enero

El impresionante testimonio de un dominico, ardoroso apóstol y gran asceta, que no ahorró sacrificios para difundir la fe en China, siendo el primer martirizado en ese país. Es un referente inequívoco para cualquier misionero

Francisco Fernández Capillas nació el 15 agosto de 1607 en Baquerín de Campos (Palencia). Fraile dominico en el convento de San Pablo de Valladolid, marchó hacia las misiones del Extremo Oriente en 1631. Permaneció en Manila hasta que pudo entrar en China, donde trabajo apostólicamente, fue encarcelado y martirizado en Fujián, el 5 de enero de 1648. Beatificado por san Pío X en 1909, fue canonizado en compañía de otros ciento veinte compañeros misioneros de China por san Juan Pablo II en el año 2000. La reliquia principal de su cabeza se conserva en el convento de San Pablo de Valladolid.

Nació Francisco Fernández Capillas, en la localidad palentina de Baquerín de Campos en agosto de 1607, en una familia de labradores, siendo el menor de los cinco hermanos. Estudiando en Palencia, allí conoció a los dominicos, entre los que descubrió su vocación. Finalmente, no entró en el convento de San Pablo de Palencia sino en su casa homónima de Valladolid. Se convirtió en fraile dominico y continuó su formación. En el horizonte de estos religiosos se encontraba el deseo de evangelización en tierras muy lejanas, no solo hacia América sino también hacia los países del Extremo Oriente aunque por entonces la Monarquía Hispánica se encontraba en el culmen de su expansión territorial, cuando todavía los territorios de ultramar de España y Portugal se encontraban unidos bajo la corona de Felipe III y Felipe IV. No es menos cierto que en Europa se había iniciado un conflicto que tuvo una connotación casi mundial. Frente a los Habsburgos unidos de Viena y Madrid se encontraba Francia, Inglaterra, Provincias Unidas o Suecia. Todo ello se iba a trasladar a territorios mucho más lejanos con la acción de los holandeses en Japón.

Su vinculación a Valladolid no se ha reducido a su entrada en el claustro del convento de San Pablo. Allí hoy se conserva la reliquia principal de su cabeza.

Francisco Fernández, siendo diácono en 1631, conformó grupo con treinta frailes jóvenes de la Orden de Predicadores. El camino no podía ser otro que la ruta hacia México, la primera etapa del viaje. Desde allí tenían que continuar hacia Manila. Así lo habían hecho distintas órdenes religiosas. Y tardarán un año en culminar esta trayectoria, con toda una lista de padecimientos. En Manila, territorio de Filipinas, recibió Francisco Fernández la ordenación sacerdotal. Contaba con veinticinco años. En ese ámbito territorial continuó sus trabajos pastorales y misioneros que se prolongaron por espacio de nueve años. Esperaba a que fuese enviado a China. Realizó escala en Formosa, donde habría de permanecer hasta que los cristianos chinos facilitasen su entrada en Fujián. Era 1642. Vivía en un  ambiente de persecución hacia los cristianos mientras desarrollaba la acción evangelizadora: “es Dios nuestro Señor el que aquí me ha traído”. Además, su salud se deterioraba con las fiebres cuartanas y privaciones en lo cotidiano. Su misión, eso sí, continuaba: “no bastan trazas humanas para sacarme de aquí hasta que se llegue la hora en que tiene determinado nuestro Señor Jesucristo sacarme”. Hacia él existía fama de misionero y los cristianos ya lo identificaban como “santo Capillas”.

Francisco Fernández será detenido mientras regresaba a su refugio. Venía de atender a los enfermos. En ese ámbito hostil será juzgado y condenado en su condición de cristiano y de misionero. Con todo, permaneció en la cárcel por espacio de dos meses: “hace que rueguen por mí todos para que me dé Dios nuestro Señor valor, si acaso se ofrece el volver a padecer por él mayores tormentos de los padecidos y glorificarlo por la muerte, que para todo estoy dispuesto en la voluntad de nuestro Señor”. Fue el 5 de enero de 1648 cuando se dio cumplimiento de la sentencia siendo degollado. El reconocimiento de la santidad de estos misioneros, se produjo en muchos casos durante los siglos XIX y XX, cuando la Iglesia estaba rescatando su retrato como Iglesia misionera. Por eso, con los papas Pío IX, León XIII, Pío X, Benedicto XV o Pío XI, no fue extraña la subida a los altares de estos misioneros que, además en su gran mayoría, habían sido mártires. En este caso fue el papa de las primeras comuniones, Pío X, el que beatificó en 1909 al dominico fray Francisco Fernández Capillas. Lo canonizó san Juan Pablo II en el año del Jubileo del Tercer Milenio, en compañía de ciento veinte mártires de China. Lo acompañaban en Roma muchos de sus paisanos del pueblo. En el solar de su casa fue edificada en 1955 una ermita gracias a la ayuda desinteresada del matrimonio formado por Antonio Velasco y Flora Jubete. Su vinculación a Valladolid no se ha reducido a su entrada en el claustro, a su formación en el convento de San Pablo. En el mismo, después de haber regresado los dominicos, tras la desamortización, a la que era su antigua casa, hoy se conserva la reliquia principal de su cabeza.

 Chinese Saint of the Week-#1 St. Francisco Fernandez de Capillas (西班牙語)Spanish

Fuente: archivalladolid.org

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 2017….. San FRANCISCO FERNÁNDEZ DE CAPILLAS, presbítero (1607-1648) https://beatajuanadeaza.wordpress.com/2017/01/15/san-francisco-fernandez-de-capillas-presbitero-1607-1648/ vía @Beatajuamadeaza

j

 2015….. Jueves 15 Enero 2015 San Francisco Fernández de Capillas El impresionante testimonio de un dominico https://beatajuanadeaza.wordpress.com/2015/01/14/jueves-15-enero-2015-san-francisco-fernandez-de-capillas-el-impresionante-testimonio-de-un-dominico/ vía @Beatajuamadeaza

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OFICIO DIVINO LAUDES Oración de la mañana Semana II  de Tiempo Ordinario DOMINGO DE LA SEMANA II De la Feria. Salterio II 14 de enero

OFICIO DIVINO

LAUDES
Oración de la mañana

Semana II  de Tiempo Ordinario

DOMINGO DE LA SEMANA II
De la Feria. Salterio II

14 de enero

 

 

OREMOS HOY: POR LAS INTENSIONES DEL PAPA FRANCISCO,  Por Venezuela

Por Su Cumpleaños A: Fr.

INVITATORIO

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya. +

–Salmo 94–

Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Se repite la antífona

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Se repite la antífona

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Se repite la antífona

Ojalá escuchéis hoy su voz:
“No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.”

Se repite la antífona

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso.”

Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

Ant Pueblos del Señor, rebaño que él guía, bendice a tu Dios. Aleluya.

Himno: CRISTO, EL SEÑOR

Cristo, el Señor,
como la primavera,
como una nueva aurora,
resucitó.

Cristo, nuestra Pascua,
es nuestro rescate,
nuestra salvación.

Es grano en la tierra,
muerto y florecido,
tierno pan de amor.

Se rompió el sepulcro,
se movió la roca,
y el fruto brotó.

Dueño de la muerte,
en el árbol grita
su resurrección.

Humilde en la tierra,
Señor de los cielos,
su cielo nos dio.

Ábranse de gozo
las puertas del Hombre,
que al hombre salvó.

Gloria para siempre
al Cordero humilde
que nos redimió. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

– Salmo 117 – – HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA VICTORIA.

Dad gracias al Señor porque es bueno, 
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel: 
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón: 
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor: 
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor, 
y me escuchó poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo; 
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia, 
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor 
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor 
que confiar en los magnates.

Todos los pueblos me rodeaban, 
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco, 
en el nombre del Señor los rechacé; 
me rodeaban como avispas, 
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme, 
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía, 
él es mi salvación,

Escuchad : hay cantos de victoria 
en las tiendas de los justos:
La diestra del Señor es poderosa, 
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.”

No he de morir, viviré 
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor, 
pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo, 
y entraré para dar gracias al Señor.

Ésta es la puerta del Señor: 
los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos 
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho, 
ha sido un milagro patente.

Este es el día en que actuó el Señor: 
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación; 
Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor; 
el Señor es Dios: él nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos 
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias; 
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno, 
porque es eterna su misericordia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

Ant. 2 Cantemos un himno al Señor nuestro Dios. Aleluya.

Cántico: QUE LA CREACIÓN ENTERA ALABE AL SEÑOR
Dn 3, 52-57

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre, Santo y glorioso:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines 
sondeas los abismos:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en la bóveda del cielo: 
a ti honor y alabanza por los siglos.

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor, 
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Cantemos un himno al Señor nuestro Dios. Aleluya.

 

Ant. 3 Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya.

– Salmo 150 –  ALABAD AL SEÑOR.

Alabad al Señor en su templo, 
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas, 
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas, 
alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas, 
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros, 
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta, alabe al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya.

 

LECTURA BREVE Ez 36. 25-27

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

De la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, a los EfesiosSEGUNDA LECTURA

De la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, a los Efesios
(Cap. 2, 2–5, 2: Funk 1, 175-177)

 

EN LA CONCORDIA DE LA UNIDAD

Es justo que vosotros glorifiquéis de todas las maneras a Jesucristo, que os ha glorificado a vosotros, de modo que, unidos en una perfecta obediencia, sumisos a vuestro obispo y al colegio presbiteral, seáis en todo santificados. No os hablo con autoridad, como si fuera alguien. Pues, aunque estoy encarcelado por el nombre de Cristo, todavía no he llegado a la perfección en Jesucristo. Ahora, precisamente, es cuando empiezo a ser discípulo suyo y os hablo como a mis condiscípulos. Porque lo que necesito más bien es ser fortalecido por vuestra fe, por vuestras exhortaciones, vuestra paciencia, vuestra ecuanimidad. Pero, como el amor que os tengo me obliga a hablaros también acerca de vosotros, por esto me adelanto a exhortaros a que viváis unidos en el sentir de Dios. En efecto, Jesucristo, nuestra vida inseparable, expresa el sentir del Padre, como también los obispos, esparcidos por el mundo, son la expresión del sentir de Jesucristo.

Por esto debéis estar acordes con el sentir de vuestro obispo, como ya lo hacéis. Y en cuanto a vuestro colegio presbiteral, digno de Dios y del nombre que lleva, está armonizado con vuestro obispo como las cuerdas de una lira. Este vuestro acuerdo y concordia en el amor es como un himno a Jesucristo. Procurad todos vosotros formar parte de este coro, de modo que, por vuestra unión y concordia en el amor, seáis como una melodía que se eleva a una sola voz por Jesucristo al Padre, para que os escuche y os reconozca, por vuestras buenas obras, como miembros de su Hijo. Os conviene, por tanto, manteneros en una unidad perfecta, para que seáis siempre partícipes de Dios.

Si yo, en tan breve espacio de tiempo, contraje con vuestro obispo tal familiaridad, no humana, sino espiritual, ¿cuánto más dichosos debo consideraros a vosotros, que estáis unidos a él como la Iglesia a Jesucristo y como Jesucristo al Padre, resultando así en todo un consentimiento unánime? Nadie se engañe: quien no está unido al altar se priva del pan de Dios. Si tanta fuerza tiene la oración de cada uno en particular, ¿cuánto más la que se hace presidida por el obispo y en unión con toda la Iglesia?

RESPONSORIO BREVE

V. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.
R. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.

V. Pregonando tus maravillas.
R. Invocando tu nombre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. “Maestro, ¿Dónde vives?” Jesús les constestó: “Venid y lo veréis.”

Cántico de Zacarías.  EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos, 
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. “Maestro, ¿Dónde vives?” Jesús les constestó:  “Venid y lo veréis.”

PRECES.

Invoquemos, hermanos, a nuestro Salvador, que ha venido al mundo para ser: “Dios-con-nosotros“, y digámosle confiadamente:

 

Señor Jesús, rey de la gloria, sé tú nuestra luz y nuestro gozo.

 

Señor Jesús, sol que naces de lo alto y primicia de la humanidad resucitada,

 

haz que siguiéndote a ti no caminemos nunca en sombras de muerte, sino que tengamos siempre la luz de la vida.

 

Que sepamos descubrir, Señor, cómo todas las creaturas están llenas de tus perfecciones,

 

para que así, en todas ellas, sepamos contemplarte a ti.

 

No permitas, Señor, que hoy nos dejemos vencer por el mal,

 

antes danos tu fuerza para que venzamos al mal a fuerza del bien.

 

Tú que bautizado por Juan en el Jordán, fuiste ungido con el Espíritu Santo,

 

asístenos durante este día para que actuemos movidos por este mismo Espíritu.

Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres

Por Jesús nos llamamos y somos hijos de Dios;por ello nos atrevemos a decir:

Padre nuestro ………….

ORACIÓN.

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

Fuente: oficiodivino.com

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Sábado de la primera semana del tiempo ordinario Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,13-17 Comentarios y Reflexión

Resultado de imagen para Samuel  9,1-4.17-19; 10,1a:Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel  9,1-4.17-19; 10,1a:

Había un hombre de Loma de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorá, hijo de Afiaj, benjaminita, de buena posición. Tenía un hijo que se llamaba Saúl, un mozo bien plantado; era el israelita más alto: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba.
A su padre Quis se le habían extraviado unas burras; y dijo a su hijo Saúl: «Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras.»
Cruzaron la serranía de Efraín y atravesaron la comarca de Salisá, pero no las encontraron. Atravesaron la comarca de Saalín, y nada. Atravesaron la comarca de Benjamin, y tampoco.
Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó: «Ése es el hombre de quien te hablé; ése regirá a mi pueblo.»
Saúl se acercó a Samuel en medio de la entrada y le dijo: «Haz el favor de decirme dónde está la casa del vidente.»
Samuel le respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy coméis conmigo, y mañana te dejaré marchar y te diré todo lo que piensas
Tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo: «El Señor te unge como jefe de su heredad. Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean.»

 

Salmo

Sal 20,2-3.4-5.6-7

R/. Señor, el rey se alegra por tu fuerza

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios. R/.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término. R/.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,13-17

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él, y les enseñaba.
Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de publicanos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos: «¡De modo que come con publicanos y pecadores!»
Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Leer el comentario del Evangelio por  San Alfonso María de Ligorio (1696-1787), obispo y doctor de la Iglesia  6º Discurso para la Novena de Navidad

«El hombre se levantó y lo siguió»

      Mi querido Redentor, he aquí mi corazón, te lo doy entero: ya no me pertenece más, es tuyo. Entrando en el mundo, ofreciste al Padre Eterno, ofreciste y diste toda tu voluntad, como nos lo enseñas por la boca de David: «de mi está escrito en el Libro de la ley, que hare to voluntad. Es lo que siempre he querido mi Dios» (Sal 39:8-9). De la misma manera, mi querido Salvador, te ofrezco hoy toda mi voluntad. En otro tiempo te fue rebelde, es por ella que te ofendía. Ahora, me arrepiento de todo corazón por el uso de hice de ella, y de todas las faltas que miserablemente me privaron de tu amistad. Me arrepiento profundamente, y esta voluntad te la consagro sin reserva.

«¿Señor, qué quieres que haga? (Hch. 22:10) Señor, dime qué me pides: estoy dispuesto a hacer todo lo que deseas. Dispón de mí y de lo que me pertenece como gustes: lo acepto todo, consiento en todo. Sé que buscas mi mayor bien: «Pongo pues, totalmente mi alma en tus manos» (Sal 30:6). Por misericordia, ayúdala, consérvala, haz que te pertenezca siempre, y sea toda tuya, ya que «la rescataste, Señor, Dios de la verdad», al precio de tu sangre (Sal. 30:6).»

LA GRACIA del Sábado 13 de Enero de 2018

Reflexión del Evangelio de hoy

Monjas Dominicas Contemplativas 
Monasterio de Santa Catalina de Siena (Paterna)

Dios nos precede y nos acompaña

El texto litúrgico de hoy, pone de manifiesto que Dios se sirve de pequeños acontecimientos, planes a veces incomprensibles, o también de palabras, que parecen intrascendentes, para sembrar su vocación.

A Saúl, a quien su padre había enviado a recuperar unas burras que se le habían extraviado, le esperaba Dios para ungirle como rey.

Todo depende de cómo sepamos responder y, si alguien nos sabe decir la palabra amiga y certera que nos guíe en el reconocimiento de la voz de Dios, y en la maduración de nuestra respuesta. Sean cuales sean nuestras fuerzas y cualidades, si Dios nos ha llamado es porque confió en nosotros.

Dios está presente allá donde el hombre asume responsabilidades de orden humano, social, profesional, familiar, político, etc.

Aparentemente, Dios se adapta a nuestra decisión. Nunca nos impone su voluntad, y siempre respeta nuestra libertad. Es digno de admiración el respeto de Dios hacia nosotros, ante la libertad que nos ha dado.

Las cosas humanas son muy relativas, pequeñas, minúsculas, aún con todo debemos darles toda su importancia, aunque no mayor de la que tienen, para no  sacralizarlas ni absolutizarlas.

Samuel derramó sobre la cabeza de Saúl aceite. No sabemos si Saúl fue consciente del cambio que su vida había dado. Pero nosotros sí sabemos que el óleo santo simboliza al Espíritu Santo cuya unción penetraba en Saúl, exigiéndole la responsabilidad que requiere la gracia y carisma recibidos.

Por nuestra parte pongámonos en manos de Dios; vivamos siempre en su presencia, sabiendo que Él tiene un plan de salvación para cada uno de nosotros.

Estemos abiertos para reconocer la voluntad de Dios, y vivir conforme a ella, para que Él lleve adelante su obra de salvación en nosotros y por medio nuestro.

Caminemos con amor fiel hacia los providentes designios de Dios, que quiere que todos le conozcamos y alcancemos la salvación.

Sígueme

La llamada que hace Jesús a Mateo para ser su discípulo, es causa de  la segunda confrontación de Jesús con los fariseos. En el evangelio de ayer los fariseos atacaron a Jesús porque se atrevía a perdonar pecados. Hoy la causa está en que llama a publicanos ,y, además come con ellos.

Es interesante ver cómo Jesús no aprueba las catalogaciones corrientes que en su época originaban la marginación de tantas personas, pues llama como seguidor suyo, nada menos, que a un recaudador de impuestos, un publicano, que además ejercía su oficio a favor de los romanos, la potencia ocupante.

Mateo era, según todas las convenciones de la época, un «pecador».

Pero, Jesús le llama, y él le sigue inmediatamente. Ante la reacción de los fariseos, encerrados en su autosuficiencia y convencidos de ser los perfectos, Jesús afirma que: «no necesitan médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar justos, sino pecadores». Es uno de los mejores retratos de Jesús del amor misericordioso de Dios. Con una libertad admirable, Él va por su camino, anunciando la Buena Noticia a los pobres, atendiendo a unos y otros, llamando a «pecadores» a pesar de que prevé las reacciones que va a provocar su actitud. Jesús cumple su misión: ha venido a salvar a los débiles y los enfermos.

A todos los que no somos santos nos consuela escuchar estas palabras de Jesús. Cristo no nos acepta porque somos perfectos, sino que nos acoge y nos llama a pesar de nuestras debilidades y de la fama que podamos tener. El ha venido a salvar a los pecadores, o sea, a nosotros.

También nos debe estimular, este evangelio, a no creernos los mejores, escandalizándonos por los defectos que vemos en los demás. Sino, como Jesús, que sabe comprender y dar un voto de confianza, aceptar a las personas como son y no como quisiera yo que fuesen, para ayudarles, a partir de donde están, a dar pasos adelante.

A todos nos suele gustar ser jueces y criticar, teniendo los ojos muy abiertos a los defectos de los demás y cerrados a los nuestros. Cristo nos va a ir dando una y otra vez en el evangelio la lección de la comprensión y de la tolerancia: «Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.»

Santos del día 13 de enero

San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia,

San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia, que fue elevado a la sede de Poitiers, en Aquitania (hoy Francia), en tiempo del emperador Constancio, quien había abrazado la herejía arriana, y luchó denodadamente en favor de la fe nicena acerca de la Trinidad y de la divinidad de Cristo, siendo desterrado, por esta razón, durante cuatro años a Frigia. Compuso unos comentarios muy célebres sobre los Salmos y sobre el evangelio de san Mateo.

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