Sábado de la tercera semana de Cuaresma Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14 Comentarios y Reflexión

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas 6,1-6

Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. Esforcémonos por conocer al Señor: su amanecer es como la aurora, y su sentencia surge como la luz. Bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia tardía que empapa la tierra. – «¿Qué haré de ti, Efraín? ¿Qué haré de ti, Judá? Vuestra piedad es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora. Por eso os herí por medio de los profetas, os condené con la palabra de mi boca. Quiero misericordia, y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos.»

Salmo

Sal 50,3-4.18-19.20-21ab

R/. Quiero misericordia, y no sacrificios

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R/.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: – «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.” El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.” Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Leer el comentario del Evangelio por San Buenaventura (1221-1274), franciscano, doctor de la Iglesia Del gobierno del alma (Obras espirituales de San Buenaventura, tomo II, De la vida de perfección). (Trad. ©Evangelizo.org)

«Las lágrimas y el deseo»

      Oh alma que lloras tus pecados, teme a los juicios divinos, que son un abismo profundo. Teme, he dicho, teme intensamente, aunque seas poco penitente, desagradar más a Dios. Teme aún más, incluso ahora, de ofender de nuevo a Dios. Finalmente, teme sobre todas las cosas estar separada de Dios, privada para siempre de luz, estar siempre quemada por el fuego y carcomida por el gusano que no perece. Teme todo esto, si una penitencia verdadera no te permite morir en la gracia final, y canta con el profeta: « Ante ti mi carne tiembla de miedo, tus juicios me llenan de temor». (Sal. 118:120) 

      Sin embargo, desea los dones celestiales. Elévate por la flama del divino amor hasta estar en Dios, quien te ha soportado pacientemente en el pecado, que te ha esperado con tanta longanimidad, y llevado a la penitencia con tanta misericordia, por el perdón, la infusión de su gracia y la promesa de la corona eterna. Él te pide que le ofrezcas, o más bien que recibas de Él mismo afín de ofrecerle «el sacrificio de un espíritu quebrantado, de un corazón contrito y humillado» (Sal.50:19) por una amarga compunción sincera, por una justa satisfacción. 

      Desea con ardor que Dios te muestre su amor por una larga comunicación del Santo Espíritu. Desea con más ardor de ser conformado a él por una fiel imitación de Jesús crucificado. Pero por sobre todo, desea poseer Dios en la clara visión del Padre Eterno afín de que, en toda verdad, puedas cantar con el profeta: «Sediento estoy de Dios fuerte, del Dios de vida; ¿cuándo iré a contemplar el rostro del Señor?» (Sal 41:3) 

LA GRACIA del Sábado 10 de Marzo de 2018

Reflexión del Evangelio de hoy

Monjas Dominicas Contemplativas 
Monasterio de Santa Catalina de Siena (Paterna

Dios bajará a nosotros

Cada día es momento favorable y de gracia, porque cada día nos impulsa a entregarnos a Jesús; a confiar en Él; a permanecer en Él, a compartir su estilo de vida, a aprender de Él a amar como Él en espíritu y en verdad, a seguirle en el cumplimiento diario de la voluntad del Padre, la única gran ley de vida.

La lectura de hoy comienza con la afirmación del profeta Oseas que nos conviene volver al Señor porque: «nos curará y nos vendará». No, no deja lugar a la duda: el profeta está convencido de que Dios no sólo cura las heridas, sino que también tiene el poder para sanarnos, para devolvernos la vida. 

Dios es quien nos levanta de las caídas, restaura nuestra mente, nuestro corazón, nuestros sentimientos, nos recrea, nos permite vivir en su presencia, más aún, nos permite vivir en la intimidad con Él, que es nuestro Padre.

El profeta, de manera implícita, quiere persuadirnos para que nos esforcemos en conocer al Señor. Y lo hace por medio de metáforas, presentándonos su venida como el amanecer, como el aguacero, como la lluvia, que llegan siempre en el tiempo propicio.

Oseas nos hace ver que: así como el amanecer se une al día, así como el agua al descender se une con la tierra, así también llega el Señor al hombre: desciende, se abaja, se anonada, se encarna, se hace uno con nosotros, de tal manera que Dios se pone a nuestro alcance.

Pero, sólo puede haber correspondencia por nuestra parte,  y, como consecuencia, unidad, intimidad y verdadero amor, en la medida en que nosotros le reconozcamos como nuestro CREADOR, nuestro TODO, y nosotros nos reconozcamos como su nada.

Por tanto, dejémonos conquistar por el Señor, no tengamos miedo a perder la vida, porque en la cruz Él nos amó y se entregó por nosotros. Y precisamente, perdiendo nuestra vida por amor a Él y a nuestros hermanos, la volvemos a encontrar.

Subieron al templo a orar

«Dos hombres subieron al templo a orar…»

Todos tenemos, en algún momento de nuestra vida algo de fariseos, y, algo de publicano, por ello , como estos dos hombres, acudimos al Templo para orar, porque los hombres llevamos en nosotros mismos sed de infinito, nostalgia de eternidad;  buscamos lo bello, lo perfecto, tenemos necesidad de luz, de verdad, de amar y de ser amados.

Esta sed, esta nostalgia, esta búsqueda, esta necesidad, es lo que nos impulsa a ir hacia Dios. Dicho de otra manera, las personas llevamos en nosotros mismos el deseo de Dios.

Orando nos ponemos en presencia de Dios, viendo nuestra propia vida a partir de Él. Es entonces cuando reconocemos que, simplemente somos criaturas, y necesitamos de su ayuda para “llevar,  a buen término, la obra que Él comenzó en nosotros.” Santo Tomás de Aquino define la oración como: «expresión del deseo que el hombre tiene de Dios».

Este deseo de Dios, que Él mismo ha puesto en nosotros, es el alma de la oración, que se reviste de muchas formas y modalidades.

La oración es el oxígeno del alma sin ella, los hombres nos asfixiamos, no podemos vivir. Todas las personas consciente o inconscientemente acudimos a Dios.

Sí, la oración se encuentra inscrita en el corazón de toda persona y de toda civilización, ya que es una actitud interior.

Orar es un modo de ponerse en presencia de  Dios, antes que, realizar actos de culto o pronunciar palabras.

La oración tiene su centro y hunde sus raíces en lo más profundo de la persona, por eso no es fácilmente descifrable y, por esta misma causa, se puede prestar a malentendidos y mistificaciones.

La oración es el lugar por excelencia de la gratuidad, del tender hacia el Invisible, el Inesperado y el Inefable. Por ello, la experiencia de la oración es un desafío, una «gracia» que debemos pedir, porque es un regalo de Dios.

Aprendamos de María Santísima, la criatura más amada y predilecta a los ojos de Dios, que vivió siempre como la humilde esclava del Señor, y, pidámosle que nos enseñe a vivir y ser como Ella para que, también nosotros, seamos objeto de las complacencias de Dios nuestro Padre y nuestro Señor.

Santos del día 10 de marzo

San Víctor, mártir

En África, conmemoración de san Víctor, mártir, en cuya festividad san Agustín escribió para el pueblo un tratado acerca de él (s. inc.). Ver …

 

Fuente: evangeliodeldia.org

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OFICIO DIVINO Laudes Sábado III de Cuaresma Propio del Tiempo. Salterio III. I Vísperas del Domingo IV de Cuaresma. 10 de marzo

OFICIO DIVINO

Laudes
Sábado III de Cuaresma

Propio del Tiempo. Salterio III. I Vísperas del Domingo IV de Cuaresma.

10 de marzo

 

OREMOS  HOY: POR LAS INTENSIONES DEL PAPA FRANCISCO,  por la Paz Mundial Por Venezuela

OREMOS  HOY: Por los Países que Ayudan a los Venezolanos que han Emigrado 

POR Su Cumpleaños A: Fr.

INVITATORIO

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.”

–Salmo 99–

Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.

Se repite la antífona

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Se repite la antífona

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

Se repite la antífona

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.

Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

Ant Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.”

HIMNO: LOS HOMBROS TRAIGO CARGADOS.

Los hombros traigo cargados
de graves culpas, mi Dios;
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Yo soy quien ha de llorar,
por ser acto de flaqueza;
que no hay en naturaleza
más flaqueza que el pecar.

Y, pues andamos trocados,
que yo peco y lloráis vos,
dadme esas lágrimas vos,
y tomad estos pecados.

Vos sois quien cargar se puede
estas mis culpas mortales,
que la menor destas tales
a cualquier peso excede.ç;

y, pues que son tan pesados
aquestos yerros, mi Dios,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Al Padre, al Hijo, al Amor,
alegres cantad, criaturas,
y resuene en las alturas
toda gloria y todo honor. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

– Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO CORAZÓN 

Te invoco de todo corazón;
respóndeme Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa; escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

 

Ant. 2 Mándame tu sabiduría, Señor, para que asista en mis trabajos.

Cántico.: DAME SEÑOR, LA SABIDURÍA Sb 9, 1-6. 9-10

Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus creaturas,
y para que rigiese el mundo con santidad y justicia
y lo gobernase con rectitud de corazón.

Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu esclava,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

Pues aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.

Contigo está la sabiduría conocedora de sus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.

Mándala de tus santos cielos
y de tu trono de gloria envíala
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.

Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Mándame tu sabiduría, Señor, para que asista en mis trabajos.

 

Ant. 3 La fidelidad del Señor dura por siempre.

– Salmo 116 – INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 La fidelidad del Señor dura por siempre.

LECTURA BREVE  Is 1, 16-18

Lavaos, purificaos, apatad de mi vista vuestrasmalas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad lo que es justo, haced justicia al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid, y litigaremos –dice el Señor–. Aunque vuestros pecados sean como la grana, blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán blancos como lana.”

SEGUNDA LECTURA

De las Disertaciones de san Gregorio de Nacianzo, obispo
(Disertación 14, Sobre el amor a los pobres, 38. 40: PG 35, 907. 910)

SIRVAMOS A CRISTO EN LA PERSONA DE LOS POBRES

 

Dichosos los misericordiososdice la Escritura–, porque ellos alcanzarán misericordia. La misericordia no es, ciertamente, la última de la bienaventuranzas. Y dice también el salmo: Dichoso el que cuida del pobre desvalido. Hagámoslo, pues digno de estas bendiciones divinas.

Ni la misma nocha ha de interrumpir el ejercicio  nuestra misericordia. No digas al prójimo: Anda, vete: mañana de lo daré. Que no haya solución de contnuidad entre nuestra decisión y su cumplimiento. La beneficencia es lo único que no admite dilación.

Parte tu pan con el que tiene hambre, da hospedaje a los pobres que no tienen techo, y ello con prontitud y alegría. Quien practique la misericordia –dice el Apóstol, que lo haga con jovialidad; esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso. Hemos de alegrarnos en vez de entristecernos cuando prestamos algún beneficio. Si quitas las cadenas y la opresión, dice la Escritura, esto es, la avaricia y la reticencia, las dudas y palabras, quejumbrosas, ¿qué resultará de ello? Algo grande y admirable. Una gran recompensa. Brillará tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana. ¿Y quién hay que no desee la luz y la salud?

Por esto, si me juzgáis digno de alguna atención, siervos de Cristo, hermanos y coherederos suyos, visitemos a Cristo siempre que se presente la ocasión, alimentemos a Cristo, vistamos a Cristo, demos albergue a Cristo, honremos a Cristo, no sólo en la mesa, como Simón, ni sólo con ungüentos, como María, ni sólo en el sepulcro, como José de Arimatea, ni con lo necesario para la sepultura, como aquel que amaba a medias a Cristo, Nicodemo, ni, por último, con oro, incienso y mirra, como los Magos, sino que, ya que el Señor de todo quiere misericordia y no sacrificios, y ya que la compasión está por encima de la grasa de millares de carneros, démosela en la persona de los pobres y de los que están hoy echados en el polvo, para que, al salir de este mundo, nos reciban en las moradas eternas, por el mismo Cristo nuestro Señor, a quien sea la gloria por los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El publicano, quedándose a cierta distancia, no se atrevía ni siquiera a levantar los ojos al cielo; y se daba golpes de pecho, mientras decía: ¡Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador!

Cántico de Zacarías
Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El publicano, quedándose a cierta distancia, no se atrevía ni siquiera a levantar los ojos al cielo; y se daba golpes de pecho, mientras decía: “¡Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador!

PRECES.

Glorifiquemos a Cristo, que para hacer de nosotros creaturas nuevas ha instituido el baño del bautismo y nos alimenta con su palabra y su carne, y supliquémosle, diciendo:

Renuévanos con tu gracia, Señor.

Señor Jesús, tú que eres manso y humilde de co razón, danos entrañas de misericordia, bondad, humildad

y danos comprensión para con todos.

Que sepamos ayudar a los necesitados y consolar  a los que sufren,

 

para imitarte a ti, el buen Samaritano.

Que María, la Virgen Madre, interceda por las vírgenes que se han consagrado a tu servicio,

para que vivan su virginidad con un grande amor  hacia ti, en bien de la Iglecia

Concédenos la abundancia de tu misericordia

y perdona la multitud de nuestros pecados y el  castigo que por ellos merecemos.

Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres

Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó y pidamos al Padre que nos libre del mal:

Padre nuestro ………….

ORACIÓN.

Señor, danos la gracia de celebrar esta Cuaresma con alegría y de penetrar a fondo el verdadero sentimiento del misterio pascual, para que podamos alcanzar plenamente su eficacia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

Fuente: oficiodivino.com

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Jueves de la tercera semana de Cuaresma Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,14-23 Reflexión

Jueves de la tercera semana de Cuaresma

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 7,23-28:

Así dice el Señor: «Ésta fue la orden que di a vuestros padres: “Escuchad mi voz. Yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo; caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien.” Pero no escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente. Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero no me escucharon ni prestaron oído: endurecieron la cerviz, fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán. Les dirás: “Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. La sinceridad se ha perdido, se la han arrancado de la boca.”»

Salmo

Sal 94,1-2.6-7.8-9

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón»

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masa en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron,
aunque habían visto mis obras.» R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,14-23

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud Se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: – «Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.» Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. El, leyendo sus pensamientos, les dijo: – «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.»

Leer el comentario del Evangelio por Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo Homilías sobre Josué, nº 15

“El que no recoge conmigo desparrama

    En la guerra contra los moabitas y amonitas, Josué [que lleva el mismo nombre que Jesús] “mató a todos los reyes con la espada” (Jos 11,12). Estábamos todos “bajo el domino del pecado” (Rm 6,12); todos, todos estábamos bajo el dominio de las malas pasiones… Cada uno mantenía en sí un rey particular que reinaba en él y le dominaba. Por ejemplo, a uno le dominaba la avaricia, a otro el orgullo, a otro la mentira; a uno le dominaban las pasiones carnales, otro sufría el reino de la cólera… Había, pues, en cada uno de nosotros y antes de tener fe, un reino de pecado. 

    Pero cuando vino Jesús, mató a todos los reyes que detentaban en nosotros los reinos del pecado, y nos enseñó a matarlos a todos sin dejar escapar a ninguno. Si se conserva en vida, aunque sea uno tan sólo, no se podrá pertenecer al ejercito de Jesús… Porque el Señor Jesús nos ha purificado de toda clase de pecado; los ha destruido a todos. En efecto, todos “nosotros  con nuestra insensatez y obstinación, íbamos fuera de camino; éramos esclavos de pasiones y placeres de todo género, nos pasábamos la vida fastidiando y comidos de envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros” (Tt 3,3), con todas las clases de pecados que se encontraban en los hombres antes de creer. Es muy verdadero decir que Jesús mató a todos los que salían para armar guerra; porque no hay pecado tan grande que Jesús no pueda poner sus pies encima, él que es el Verbo y la Sabiduría de Dios (1Co, 1,24). Él triunfa de todo, es vencedor de todo. 

    ¿No creemos que todos los pecados, cualesquiera que sean,  son echados fuera de nosotros cuando venimos al bautismo? Es lo que dice el apóstol Pablo quien después de haber enumerado todas las clases de pecados, añade finalmente: “Así erais algunos. Pero os lavaron, os consagraron, os perdonaron invocando al Señor Jesucristo y al Espíritu de nuestro Dios” (1Co 6,11).

LA GRACIA del Jueves 8 de Marzo de 2018

Reflexión del Evangelio de hoy

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Escuchad mi voz

Una historia de amor quedó rota muchas veces. No cualquier historia de amor, sino la historia de amor de Dios con su pueblo. Dios quiso demostrar su enorme amor a su pueblo, acercándose a él, haciendo un pacto, una alianza de amor con él. “Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. No le basta con haberle creado, Busca mantener con su pueblo unas relaciones cercanas, presididas por su amor. Como prueba de ello, y porque es Dios y sabe bien los recovecos de la vida humana, le indica el camino a seguir a través de sus enseñanzas y mandamientos. Y con todo el cariño posible les dice: “Escuchad mi voz… Caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien”.

Pero el pueblo, con harta frecuencia, no escuchó su voz, y el Señor con dolor reconocía: “No escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente”, Aunque sabemos que siempre hubo “un resto” del pueblo que escuchó la voz de su Dios y le hizo caso.

Ya que Jesús, llegada la plenitud de los tiempos, vino a renovar e intensificar este pacto de amor con toda la humanidad y ya que estamos en cuaresma, podemos preguntarnos cómo va nuestra historia personal de amor con Jesús. ¿Hemos experimentado personalmente que la alegría inunda nuestro corazón si escuchamos y seguimos su voz y que se aleja de nosotros si nos salimos de su senda?

La multitud se quedó admirada, pero algunos…

Una variante de lo que acabamos de decir en el comentario de la primera lectura la vemos en el evangelio de hoy. Unos se acercan a Jesús, le piden ser curados por él, le aceptan, se admiran, y otros le rechazan esgrimiendo toda clase de argumentos. Ante la curación de un mudo poseído por el demonio, “algunos dijeron: si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Un argumento pobre e ilógico que Jesús rebate con claridad. De esta manera, Satanás estaría contra si mismo, estaría en guerra civil.

Jesús aprovecha esta ocasión para hablarles del reino de Dios, el núcleo principal de su predicación. Jesús ha venido a anunciarnos el proyecto de Dios sobre toda la humanidad. Es lo que él llama el reino de Dios. Es decir, esa sociedad que acepta el acercamiento amoroso de Dios a toda la humanidad y que Dios, que es amor, reine en su vida, dirija su vida y no tengan cabida los contrarios, como pueden ser el dinero, el poder, la mentira, la corrupción, el mal personificado en el demonio. Dios está dispuesto a tener unas relaciones de amor con toda la humanidad. Su amor se lo ofrece a todos. En nuestras manos está, volvemos a la primera lectura, aceptar a Dios o rechazarlo y que sean sus contrarios los que rijan nuestra vida. Pero una prueba de que el reino de Dios ya ha llegado es que Jesús vence a uno de sus enemigos, al demonio y lo expulsa de los endemoniados. “Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros”.

SANTO DEL DIA 08 DE MARZO

-SAN JUAN DE DIOS –

San Juan de Dios, religioso, nacido en Portugal, que después de una vida llena de peligros en la milicia humana, prestó ayuda con constante caridad a los necesitados y enfermos en un hospital fundado por él, y se asoció compañeros, con los cuales constituyó después la Orden de Hospitalarios de San Juan de Dios. En este día, en la ciudad de Granada, en España, pasó al eterno descanso. Ver..https://youtu.be/76Gze-9JAxU?t=73

Fuente: evangeliodeldia.org

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OFICIO DIVINO Laudes Jueves III de Cuaresma Propio del Tiempo. Salterio III 8 de marzo San Juan de Dios

OFICIO DIVINO

Laudes
Jueves III de Cuaresma

Propio del Tiempo. Salterio III

8 de marzo

San Juan de Dios

San Juan de Dios, religioso, nacido en Portugal, que después de una vida llena de peligros en la milicia humana, prestó ayuda con constante caridad a los necesitados y enfermos en un hospital fundado por él, y se asoció compañeros, con los cuales constituyó después la Orden de Hospitalarios de San Juan de Dios. En este día, en la ciudad de Granada, en España, pasó al eterno descanso.

OREMOS  HOY: POR LAS INTENSIONES DEL PAPA FRANCISCO,  por la Paz Mundial Por Venezuela

OREMOS  HOY: Por los Países que Ayudan a los Venezolanos que han Emigrado 

POR Su Cumpleaños A: Fr.

INVITATORIO

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.

–Salmo 66–

Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Se repite la antífona

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Se repite la antífona

Que canten de alegría las naciones,
porque riges al mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Se repite la antífona

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Se repite la antífona

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga, que le teman
hasta los confines del orbe.

Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

Ant Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.”

HIMNO: PASTOR QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS.

Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú que hiciste cayado de este leño
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño
y la palabra de seguir te empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados …
Pero ¿cómo te digo que me esperes
si estás, para esperar, los pies clavados? Amén.

SALMODIA

Ant. 1 ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Sal 86- HIMNO A JERUSALÉN, MADRE DE TODOS LOS PUEBLOS.

Él la ha cimentado sobre el monte santo,
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí.

Se dirá de Sión: “Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.”

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
Éste ha nacido allí.
Y cantarán mientras danzan:
Todas mis fuentes están en ti.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

 

Ant. 2 El Señor llega con poder, y su recompensa lo precede.

Cántico: EL BUEN PASTOR ES EL DIOS ALTISIMO Y SAPIENTÍSIMO Is 40, 10-17

Mirad, el Señor Dios llega con poder,
y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario
y su recompensa lo precede.

Como un pastor que apacienta el rebaño,
su brazo lo reúne,
toma en brazos los corderos
y hace recostar a las madres.

¿Quién ha medido a puñados el mar
o mensurado a palmos el cielo,
o a cuartillos el polvo de la tierra?

¡Quién ha pesado en la balanza los montes
y en la báscula las colinas?
¿Quién ha medido el aliento del Señor?
¿Quién le ha sugerido su proyecto?

¿Con quién se aconsejó para entenderlo,
para que le enseñara el camino exacto,
para que le enseñara el saber
y le sugiriese el método inteligente?

Mirad, las naciones son gotas de un cubo
y valen lo que el polvillo de balanza.
Mirad, las islas pesan lo que un grano,
el Líbano no basta para leña,
sus fieras no bastan para el holocausto.

En su presencia, las naciones todas,
como si no existieran,
son ante él como nada y vacío.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 El Señor llega con poder, y su recompensa lo precede.

 

Ant. 3 Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies.

Salmo 98- SANTO ES EL SEÑOR, NUESTRO DIOS.

El Señor reina, tiemblen las naciones;
sentado sobre querubines, vacile la tierra.

El Señor es grande en Sión,
encumbrado sobre todos los pueblos.
Reconozcan tu nombre, grande y terrible:
Él es Santo.

Reinas con poder y amas la justicia,
tú has establecido la rectitud;
tú administras la Justicia y el derecho,
tú actúas en Jacob.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es Santo.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor, y él respondía.
Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías,
tú eras para ellos un Dios de perdón
y un Dios vengador de sus maldades.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies.

LECTURA BREVE  1R 8, 51a . 52-53a

 

Nosotros, Señor, somos tu pueblo y tu heredad; que tus ojos estén abiertos a las súplicas de tu siervo y a la súplica de tu pueblo Israel, para escuchar todos sus clamores hacia ti. Porque tú nos separaste para ti como herencia tuya de entre todos los pueblos
de la tierra.

SEGUNDA LECTURA

 

 

Del Tratado de Tertuliano, presbítero, Sobre la oración
(Cap. 28-29: CCL 1, 273-274)

 

 

NUESTRA OFRENDA ESPIRITUAL

La oración es una ofrenda espiritual que ha eliminado los antiguos sacrificios. ¿Qué me importa -dice- el número de vuestros sacrificios? Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de becerros; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Quién pide algo de vuestras manos?

El Evangelio nos enseña qué es lo que pide el Señor: Llega la hora -dice- en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque Dios es espíritu y, por esto, tales son los adoradores que busca. Nosotros somos los verdaderos adoradores y verdaderos sacerdotes, ya que, orando en espíritu, ofrecemos el sacrificio espiritual de la oración, la ofrenda adecuada y agradable a Dios, la que él pedía, la que él preveía.

Esta ofrenda, ofrecida de corazón, alimentada con la fe, cuidada con la verdad, íntegra por la inocencia, limpia por la castidad, coronada con el amor, es la que debemos llevar al altar de Dios, con el acompañamiento solemne de las buenas obras, en medio de salmos e himnos, seguros de que con ella alcanzaremos de Dios cualquier cosa que le pidamos.

¿Qué podrá negar Dios, en efecto, a una oración que procede del espíritu y de la verdad, si es él quien la exige? Hemos leído, oído y creído los argumentos que demuestran su gran eficacia.

En tiempos pasados, la oración liberaba del fuego, de las bestias, de la falta de alimento, y sin embargo no había recibido aún de Cristo su forma propia.

¡Cuánta más eficacia no tendrá, pues, la oración cristiana! Ciertamente, no hace venir el rocío angélico en medio del fuego, ni cierra la boca de los leones, ni transporta a los hambrientos la comida de los segadores (como en aquellos casos del antiguo Testamento); no impide milagrosamente el sufrimiento, sino que, sin evitarles el dolor a los que sufren, los fortalece con la resignación, con su fuerza les aumenta la gracia para que vean, con los ojos de la fe, el premio reservado a los que sufren por el nombre de Dios.

En el pasado, la oración hacía venir calamidades, aniquilaba los ejércitos enemigos, impedía la lluvia necesaria. Ahora, por el contrario, la oración del justo aparta la ira de Dios, vela en favor de los enemigos, suplica por los perseguidores. ¿Qué tiene de extraño que haga caer el agua del cielo, si pudo impetrar que de allí bajara fuego? La oración es lo único que tiene poder sobre Dios; pero Cristo no quiso que sirviera para operar mal alguno, sino que toda la eficacia que él le ha dado ha de servir para el bien.

Por esto, su finalidad es servir de sufragio a las almas de los difuntos, robustecer a los débiles, curar a los enfermos, liberar a los posesos, abrir las puertas de las cárceles, deshacer las ataduras de los inocentes. La oración sirve también para perdonar los pecados, para apartar las tentaciones, para hacer que cesen las persecuciones, para consolar a los abatidos, para deleitar a los magnánimos, para guiar a los peregrinos, para mitigar las tempestades, para impedir su actuación a los ladrones, para alimentar a los pobres, para llevar por buen camino a los ricos, para levantar a los caídos, para sostener a los que van a caer, para hacer que resistan los que están en pie.

Oran los mismos ángeles, ora toda la creación, oran los animales domésticos y los salvajes, y doblan las rodillas y, cuando salen de sus establos o guaridas, levantan la vista hacia el cielo y con la boca, a su manera, hacen vibrar el aire. También las aves, cuando despiertan, alzan el vuelo hacia el cielo y extienden las alas, en lugar de las manos, en forma de cruz y dicen algo que asemeja una oración.

RESPONSORIO BREVE

V. Él me librará de la red del cazador
R. Él me librará de la red del cazador

V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Él me librará de la red del cazador

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. “Si yo arrojo los demonios por el poder de Dios es señal de que ha llegado a vosotros el reino de Dios“, dice el Señor.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. “Si yo arrojo los demonios por el poder de Dios es señal de que ha llegado a vosotros el reino de Dios”, dice el Señor.

PRECES.

Glorifiquemos a Cristo, nuestro Señor, que resplandece como luz del mundo para que siguiéndolo no caminemos en tinieblas, sino que tengamos la luz de la vida, y digámosle:

Que tu palabra, Señor, sea luz para nuestros pasos

Cristo, amigo de los hombres, haz que sepamos progresar hoy en tu imitación,

para que lo que perdimos por culpa del primer Adán lo recuperemos en el segundo.

Que tu palabra sea siempre luz en nuestro sendero,

para que, realizando siempre la verdad en el amor,  hagamos crecer todas las cosas en ti

Enséñanos, Señor, a trabajar por el bien de todos los hombres,

para que así, por nuestra acción, la Iglesia ilumine a toda la sociedad humana.

Que por nuestra sincera conversión crezcamos en tu amistad

y expiemos las faltas cometidas contra tu bondad y tu sabiduría.

Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres

Porque sabemos que somos hijos de Dios, llenos de confianza nos atrevemos a decir:

Padre nuestro ………….

 

ORACIÓN.

Te pedimos, Señor, que, cuanto más se aproxima la fiesta de nuestra salvación, con tanta mayor fe nos preparemos a celebrar el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

Fuente: oficiodivino.com

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Miércoles de la tercera semana de Cuaresma Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,17-19 Comentario y Reflexión

Miércoles de la tercera semana de Cuaresma

Primera lectura

Observen los mandamientos y ponganlos en práctica

Lectura del libro del Deuteronomio 4,1.5-9:

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: “Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.” Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy? Pero, cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu memoria mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos.»

Salmo

Sal 147,12-13.15-16.19-20

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO     Cf. Jn 6, 63c. 68c

Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida;
tú tienes palabras de Vida eterna.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

Leer el comentario del Evangelio por San Hilario (c. 315-367), obispo de Poitiers y doctor de la Iglesia Cometario al evangelio de Mateo, 4, 14-15; PL 9, 936-937

Cristo es el cumplimiento de las Escrituras

     «No he venido a abolir, sino a dar plenitud». La fuerza y el poder de estas palabras del Hijo de Dios encierran un profundo misterio.

     En efecto, la Ley prescribía unas obras, pero ésta orientaba todas estas obras hacia la fe en las realidades que Cristo manifestaría, porque la enseñanza y la Pasión del Salvador nos revelan el designio grande y misterioso de la voluntad del Padre. La Ley, bajo el velo de las palabras inspiradas, anunció el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, su encarnación, su Pasión, su resurrección; tanto los profetas como los apóstoles nos han enseñado repetidas veces que, desde toda la eternidad, estaba dispuesto que todo el misterio de Cristo sería revelado en nuestro tiempo…

     Cristo no quiso que pensáramos que sus mismas obras contenían otra cosa que no fueran las prescripciones de la Ley. Por eso él mismo afirmó: «No he venido a abolir, sino a dar plenitud». El cielo y la tierra… deben desaparecer, pero no desaparecerá ni el más mínimo mandamiento de la Ley porque en Cristo toda la Ley y los profetas encuentran su fin y plenitud. Él mismo en el momento de la Pasión declaró: «Todo se ha cumplido» (Jn 19,30). En aquel momento se confirmaron todas las palabras de los profetas. 

     Por eso Cristo afirma que ni tan sólo el más pequeño de los mandamientos de Dios puede ser abolido sin ofender a Dios… Nada puede ser más humilde que la cosa más pequeña. Y la más humilde de todas ha sido la Pasión del Señor y su muerte en cruz.

LA GRACIA del Miércoles 7 de Marzo de 2018

Reflexión del Evangelio de hoy

D. José Vicente Vila Castellar, OP
Fraternidad Laical Dominicana Torrent (Valencia)

Es un pueblo sabio y prudente esta gran nación

Moisés, en plena peregrinación por el desierto, antes de que llegasen a la tierra de promisión, se dispone a transmitir a su pueblo, una serie de mandatos y normas, inspiradas por Dios, para que obren según estos preceptos y que estos mismos, sean su sabiduría y prudencia.
Dios, a través de Moisés, les intenta inculcar una serie de normas que más adelante, constituiría la Ley, que junto a las indicaciones inspiradas y transmitidas por los Profetas, serán la razón de ser del pueblo de Israel.

Moisés les recuerda, también, todos los sucesos que han vivido desde antes de su salida de Egipto y durante su peregrinación por el desierto, cómo Dios les ha ido acompañando y protegiéndoles, a pesar de que muchas veces han dudado de la presencia de Dios.

Dios quiere inculcarles una serie de preceptos para que, cumpliéndolas, se transformen en un pueblo sensato y prudente, envidia del resto de las naciones, para que sirva de testigo de la fidelidad de Dios a la alianza que ha establecido con su pueblo escogido.

Como aconseja el salmista: Glorifica al Señor, Jerusalén, que anuncia sus decretos y mandatos a Israel. Con ninguna nación obró así, ni le dio a conocer sus mandatos.

Quien los cumpla y enseñe, será grande en el Reino de los Cielos

Jesús fue un revolucionario, según la ortodoxia de los fariseos. Muchos pensaban que Él había venido a cambiar la Ley que durante tantísimos años era la razón de ser de los Judíos; desde Moisés, hasta el último de los Profetas, esta ley había sido inspirada por Dios a ellos, para transmitirla al pueblo. También, es verdad, que se habían añadido una serie de preceptos humanos, que no procedían de la inspiración divina, que habían desvirtuado la esencia de la Ley, y, que, escribas y fariseos les daban más importancia que a la propia ley.

Jesús no fue un detractor de la ley, al contrario, fue un fiel cumplidor de la misma y, por lo tanto, advierte que su intención no es abolirla sino, al contrario, darle plenitud y fundamentalmente bajo el prisma del amor, predicando la bondad, la mansedumbre, la templanza, y, especialmente, la caridad y la misericordia.

Es más, advierte que pobre de aquel que incumpliese, aunque fuera el menor de los preceptos y lo enseñase así a los demás, este será el menos importante en el Reino de los Cielos. Al contrario, quien cumpla y enseñe el cumplimiento, será grande.

Jesús al dar plenitud a la ley y las enseñanzas de los profetas, pretende quitar toda la paja que se había añadido, para dejar al descubierto la verdad y grandeza de los preceptos divinos. Nos enseña que lo más importante es “amar a Dios” y, al mismo tiempo, “a nuestro prójimo“.
Se opone a los seguidores estrictos de las normas que, en la mayoría de los casos, su cumplimiento de la ley se desdobla en dos “cumplo” y “miento”.

El Señor nos propone anteponer el amor a los otros, ante cualquier exigencia o conveniencia mundana, pidiéndonos que seamos auténticos e íntegros en nuestro proceder.

Él dio muestras de su amor infinito hasta el extremo, intentemos nosotros ser seguidores de su palabra y de su obra.

¿Entendemos que “el sábado se ha puesto para el hombre y no el hombre para el sábado”?
¿Nos limitamos a ser meros cumplidores y no interpretamos las normas bajo el prisma del amor?

Santos del 7 de marzo

Santas Felicidad y Perpetua

Memoria de santa Perpetua y santa Felicidad, mártires, que en tiempo del emperador Septimio Severo fueron detenidas en Cartago, junto con otros catecúmenos. Perpetua, matrona de unos veinte años, era madre de un niño aún lactante, mientras que Felicidad, su esclava, estaba entonces embarazada, por lo cual, según las leyes, no podía ser torturada hasta que diese a luz. Llegado el momento, en medio de los dolores del parto se alegró de ser expuesta a las fieras, y así, con rostro alegre, pasaron las dos de la cárcel al anfiteatro, como partiendo hacia el cieloVer mas…Santos Perpetua, Felicidad y compañeros mártires de Cartago   7 de marzo https://beatajuanadeaza.wordpress.com/2018/03/07/16012/ vía @Beatajuamadeaza

Fuente: evangeliodeldia.org

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DOMINGO 08 MARZO DE 2015 San Juan 2,13-25 REFLEXION BÍBLICA Mons. José Luís Azuaje Ayala

Publicado el 7 marzo, 2015

CONOCIENDO UNA DE LAS AUDIENCIA DE LAS PALABRAS DEL BEATO DE JUAN PABLO II

Publicado el 7 marzo, 2014

 

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Santos Perpetua, Felicidad y compañeros mártires de Cartago   7 de marzo

Santos Perpetua, Felicidad y compañeros mártires de Cartago

 

Hoy, día 7 de marzo, celebramos la fiesta de un grupo de mártires bien conocido y con gran repercusión en el arte y en el culto cristianos casi desde el mismo momento de su martirio. La razón hay que encontrarla en que se trata de uno de los escasísimos casos en que tenemos noticias fidedignas sobre el martirio y detalles del mismo; que nadie se atreve a poner en duda, así como no cabe duda posible de la existencia y perfecta historicidad de estos mártires. Pero hablemos primero del contexto histórico.

A finales del siglo II el cristianismo estaba ya muy difundido; por lo que a los pocos meses de la muerte del emperador Marco Aurelio ya fueron decapitados en Scilli seis mártires cristianos. Esto lo sabemos por un archivo de protocolos que constituía la versión más antigua de redacción de una passio. Esto dio lugar en la zona a una literatura particular cuya máxima expresión fue la obra de Tertuliano, Ad martyres, que relata la frecuencia con la que se ajusticiaba a los reos por causa de la fe. Existen también otras documentaciones históricas que narran con fidelidad los martirios de los cristianos; como es el caso de San Policarpo o los mártires de Lyon.

A este tipo de documentos extraordinarios pertenece la passio de las Santas Perpetua y Felicidad, de la cual existen una redacción latina y otra griega. A pesar de su apariencia testimonial, es difícil separar lo que es el relato exacto de los hechos de los añadidos posteriores; pues todo el documento está teñido de una sorprendente transparencia y veracidad. No se conoce con certeza la exactitud de los elementos ambientales ni el lenguaje de las diversas comunidades cristianas como para reconstruir exactamente la situación real; pero aun así, no cabe duda de la existencia de estos mártires ni de las condiciones de su martirio.

Esta passio se divide en tres partes: consta de un prólogo atribuido a Tertuliano por investigadores como De Labriolle y Van Beek; aunque su lenguaje no tiene la composición verbal característica del ardiente apologista cartaginés. De serlo, este documento tendría, definitivamente, toda veracidad histórica posible, al ser contemporáneo de este martirio. La segunda parte, que analizaremos con más detalle, está narrada por la propia Vibia Perpetua, contiene una profunda carga psicológica que es propia de la formación del catecumenado; y que se repite en la tercera parte, la que es atribuida a Saturo, el catequista. Ambos tienen una profundidad de sentimientos y visiones que los revela como catecúmenos y no los diferencia como mujer y hombre; aunque es cierto que Perpetua añade detalles relativos a la maternidad que sólo una mujer describiría con tal naturalidad.

Y así, de acuerdo a este texto, sabemos con certeza que en el año 203, en Thuburbo Maius, pequeña localidad del África romana, fueron detenidos un grupo de jóvenes catecúmenos que pertenecían a una comunidad presidida por el obispo Optato. Eran dos mujeres (Vibia Perpetua y Felicidad) y tres hombres (Revocato, Saturnino y Secúndulo) a los que se unió voluntariamente su catequista, Saturo.

Vibia Perpetua tenía 22 años de edad, era culta, pertenecía a una familia acomodada y estaba casada, aunque no sabemos nada de su marido, con el que tenía un hijo al que todavía le daba el pecho. Su padre era pagano pero su madre, cristiana, sería probablemente la que la había iniciado en la fe. Tenía también dos hermanos y uno de ellos asistía a la escuela de catequesis; el otro era todavía niño de pecho. Felicidad, en cambio, era de condición humilde –se ha llegado a decir que esclava- y aunque estaba también casada, nada se dice de su marido. Estaba embarazada y ya en el octavo mes de gestación.

Eran tiempos del emperador Septimio Severo y éste había establecido penas muy duras contra judíos y cristianos, los cinco permanecieron en arresto domiciliario y recibieron el bautismo en esas condiciones. Resulta muy conmovedor conocer por boca de la propia Perpetua los trabajos, molestias y sufrimientos padecidos a causa de la fe. Ella describe, por ejemplo, los encontronazos con su padre, cuando al inicio del arresto, éste trata de salvarla: “Estando yo, dice ella, con los perseguidores, como mi padre, guiado por el amor natural, se esforzase por desviarme de mi propósito y perderme, le dije: “Padre mío; ¿ves en el suelo ese vaso o jarro, o como se le quiera llamar?” Y me respondió: “Lo veo.” Entonces yo le dije: “¿Acaso se le puede llamar de otro modo?” “No.” “De la misma manera, yo no me puedo llamar otra cosa que cristiana.

Sin embargo, como se resistían a reconocer la divinidad del emperador, fueron sacados de sus domicilios y deportados a Cartago donde, arrojados en la cárcel, iban a dar comienzo sus auténticos sufrimientos. Perpetua describe con pesar cómo su mayor preocupación era el no poder estar con su pequeño hijo, y el atormentador dolor de sus pechos repletos de leche; peor que el hacinamiento, el calor, el encierro y los golpes que les daban los soldados. Los diáconos Tercio y Pomponio, sobornando a los guardias de la cárcel, lograron unas horas de alivio y descanso para los presos; momentos que Perpetua aprovechaba para amamantar a su hijo, que le habían traído. En la cárcel, Perpetua tiene una visión en la cual asciende al cielo a través de una escalera franqueada por agudas lanzas y espadas afiladas, que sortea tras pasar por encima de un dragón. Al llegar al cielo, junto con Saturo y los demás compañeros, es recibida por el Padre Eterno en la gloria. Esta visión la comenta con su hermano y mutuamente se dan fuerzas para perseverar hasta el final.

Los prisioneros fueron condenados a morir en el anfiteatro, entre las garras de las fieras. Esto es recibido con tanta alegría que incluso Perpetua se resigna a no volver a estar con su hijo, que le es arrebatado. Mientras dura la estancia en la prisión, la joven vuelve a tener otra visión en la que se le aparece su hermano, Dinócrates; que había fallecido a los siete años de edad a causa de un cáncer facial. Ella, tras verle en una especie de lugar oscuro y de tormento, ruega fervientemente por su alma y, tras un tiempo, vuelve a tener una visión en que lo ve en un lugar de dicha y paz, con el rostro restablecido y sin la deformación que lo había matado.

Perpetua también nos habla de Pudente, un soldado que, conmovido por la actitud de los cristianos, permitía que las visitas entraran en la cárcel; de su padre, que siguió insistiendo incansablemente hasta el final porque ella se salvara; y de otra visión, en la cual ella misma se vio transformada en varón y libraba un combate en la arena contra un egipcio, al que derrotaba con la ayuda divina. Esto ella lo interpreta como una lucha contra el demonio; a quien debía vencer para alcanzar la gloria. Hasta aquí el relato de Vibia Perpetua.

A partir de este punto, es Saturo, el catequista, quien toma la palabra. Él también tiene un sueño en la cárcel. En él, visionaba que después del martirio, se encontraba en el cielo, rodeado de un coro de ángeles cantando el Sanctus, y lo soñaba así porque eso era lo que él realmente deseaba. Por eso mismo, en esta visión se relata cómo el obispo Optato y el presbítero Aspasio se postran delante de Perpetua y de Saturo, rogándoles para ellos la paz; y ellos se la conceden

El Chronographus del año 354 dice que Perpetua, Felicidad y compañeros padecieron el martirio el día 7 de marzo (nonis martii). Pero sucedió que Secúndulo murió antes, durante la estancia en la cárcel, por lo que no llegó a la arena. En cuanto a Felicidad, ya hemos dicho que estaba embarazada de ocho meses y; como era sabido que las mujeres encintas no podían ser ejecutadas hasta después de dar a luz, tres días antes de los juegos le provocaron el parto (!!). Nos cuentan que éste fue especialmente doloroso, pues, oyéndola gemir y gritar, los carceleros le dijeron: “Si ahora te quejas, ¿qué harás cuando seas arrojada a las fieras, de las que te burlas, al no querer sacrificar?”Ahora soy yo la que sufro”, respondió ella, “pero entonces Otro estará en mí, que padecerá por mí, porque yo padeceré por Él.” Felicidad dio a luz una niña, de la que se desprendió enseguida, sin mirarla a la cara; para que la visión de su bebé no la hiciese flaquear en su determinación. De esta hija sólo se nos dice que fue acogida, criada y educada por una mujer cristiana.

Finalmente llegó el día del suplicio final. En este último relato contrasta la firmeza y valentía de Perpetua con la morbosidad del público, que quería hacer durar el espectáculo para disfrutar más de su visión sangrienta. Hay que tener en cuenta que la passio no representa con fidelidad todas y cada una de las escenas del martirio; sino que con un fin moralizante, añade datos para la edificación del lector: Perpetua alienta al resto de los mártires y para contrarrestar el griterío de las gradas, comienzan a cantar los salmos

Aunque se les quiso vestir con disfraces –a los hombres los quisieron vestir de sacerdotes de Saturno y a las mujeres, de sacerdotisas de Ceres- ellos rehusaron ser motivo de ridículo y se les permitió salir a la arena con sus ropas. Allí son desnudados y puestos en fila, los azotan con correas de cuero hasta dejarlos ensangrentados; lo que sufren con gran paciencia porque sentían a Cristo sufriendo con ellos. Luego, Perpetua y Felicidad son metidas en dos redes de pescar y exhibidas desnudas por la arena, lo que causa gran escándalo porque se veía que Perpetua era jovencísima y los pechos de Felicidad, recién parida, todavía chorreaban leche. Tras esto, se les devuelve sus vestiduras.

Saturo y Revocato fueron expuestos a un oso y a un leopardo; las mujeres, a modo de insulto, fueron expuestas a una vaca furiosa, que corneó a Perpetua y la tiró por el suelo, y luego atacó a Felicidad. La primera se levantó enseguida, arreglándose la ropa, y al ver a su otra compañera por el suelo, la ayudó a levantarse y le dio el beso de paz. Finalmente, estando las dos mujeres muy maltrechas y los varones ensangrentados por el ataque del oso y del leopardo, fueron todos pasados por la espada. Perpetua tuvo la mala suerte de ser ajusticiada por un gladiador primerizo, que la llegó a golpear tres veces sin lograr desprenderle la cabeza, por lo que ella acabó dirigiéndole la mano para que no volviese a fallar.

Aquí, por extraño que parezca, termina la narración de este impresionante documento. Nada se dice de la sepultura de los mártires. Algunas cuestiones se han aclarado con las recientes excavaciones arqueológicas, pero aun así, queda pendiente saber qué se hizo del cuerpo de Secúndulo, muerto en la cárcel; si los padres de Perpetua reclamaron su cuerpo o no; si se recogieron los cadáveres para que se les tributara culto…

En el siglo IV se construyó una basilica maiorum para guardar los restos de los mártires escilitanos; de Perpetua, Felicidad y compañeros; de Víctor, de Celerina, hecho que está documentado en la Historia persecutionis Vandalicae. Los restos de esta basílica fueron identificados por Delattre en el año 1907 gracias a que se encontró un epígrafe que mencionaba a todos los mártires allí sepultados.

Como todos los mártires pertenecen a la Iglesia, es la comunidad cristiana quien promueve su culto y por eso, se superan los confines geográficos siendo múltiples las causas que lo originan y no pudiéndose siempre explicar todas ellas. Por ejemplo: San Ignacio de Antioquía, siendo martirizado en Roma y muy venerado en Antioquía, jamás es mencionado ni en el Gelasianum ni en el Gregorianum.

Sin embargo, el martirio de las Santas Perpetua y Felicidad tienen la singularidad de que su relato tuvo una gran difusión influyendo bastante no sólo en la literatura sino incluso en la liturgia. La Depositio martyrum y el Martirologio Jeronimiano dicen que en Roma se celebraban el día 7 de marzo, aunque posteriormente se ha pasado al día 6 para favorecer la festividad de Santo Tomás de Aquino el día 7. Las liturgias mozárabe y ambrosiana las conmemoran el día 7. En Oriente son celebradas el día 2 de febrero, el 4 y el 14 de marzo. El Martirologio Siríaco del siglo IV las menciona el 7 de marzo.

En resumen –y terminando ya a la vez que me disculpo por este artículo tan largo- nadie duda de la existencia de estos mártires y de la naturaleza de su martirio, debido a la presencia de estas sorprendentes actas, que junto con algunos otros textos martiriales  los mártires de Scilli, los de Lyon, entre pocos más- constituyen uno de los documentos más luminosos de la Antigüedad cristiana. Quien quiera leer el relato completo, cosa que recomiendo encarecidamente, puede hacerlo aquí.

Las Santas Perpetua y Felicidad son representadas casi siempre en la arena, siendo corneadas por una vaca; también dándose el beso de la paz –esta escena, malinterpretada actualmente por algunos colectivos con cierta intencionalidad particular, ha empezado a difundir la idea, totalmente errónea, de que ambas eran amantes-. También es una malinterpretación representarlas como dos mujeres de raza negra, pues todos sabemos que en el África proconsular tan sólo los esclavos podían ser de esta raza.

Se las considera patronas de las madres (ambas lo eran), de las mujeres embarazadas que dan a luz en condiciones difíciles (Felicidad) y de las madres lactantes (Perpetua).

Dejo aquí el extracto de un documental llamado “Historia del cristianismo”, emitido por el canal Odisea, donde se recrea el sueño del egipcio y más tarde, el martirio de la Santa, aunque con algunas inexactitudes, como la omisión del suplicium ad bestias y la reiteración de llamarla Vibia (su praenomen o apellido), cuando su nombre de pila (nomen) era Perpetua.

Fuente: preguntasantoral.es

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OFICIO DIVINO Laudes Miércoles III de Cuaresma Propio del Tiempo. Salterio III 7 de marzo

OFICIO DIVINO

Laudes
Miércoles III de Cuaresma

Propio del Tiempo. Salterio III

7 de marzo

Santa Perpetua y Santa FelicidadSantas Felicidad y Perpetua

Memoria de las santas mártires Perpetua y Felicidad, que bajo el emperador Septimio Severo fueron detenidas en Cartago junto con otros adolescentes catecúmenos. Perpetua, matrona de unos veinte años, era madre de un niño de pecho, y Felicidad, su sierva, estaba entonces embarazada, por lo cual, según las leyes no podía ser martirizada hasta que diese a luz, y al llegar el momento, en medio de los dolores del parto se alegraba de ser expuesta a las fieras, y de la cárcel las dos pasaron al anfiteatro con rostro alegre, como si fueran hacia el cielo.

OREMOS  HOY: POR LAS INTENSIONES DEL PAPA FRANCISCO,  por la Paz Mundial Por Venezuela

OREMOS  HOY: Por los Países que Ayudan a los Venezolanos que han Emigrado 

POR Su Cumpleaños A: Fr.

INVITATORIO

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.”

–Salmo 66–

Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Se repite la antífona

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Se repite la antífona

Que canten de alegría las naciones,
porque riges al mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Se repite la antífona

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Se repite la antífona

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga, que le teman
hasta los confines del orbe.

Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

Ant Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.”

HIMNO: CUANDO VUELTO HACIA TI DE MI PECADO.

Cuando vuelvo a tí de mi pecado
iba pensando en confesar sincero
el dolor desgarrado y verdadero
del delito de haberte abandonado;

cuando pobre volvíme a tí humillado,
me ofrecí como inmundo pordiosero;
cuando, temiendo tu mirar severo,
bajé los ojos, me sentí abrazado.

Sentí mis labios por tu amor sellados
y ahogarse entre tus lágrimas divinas
la triste confesión de mis pecados.

Llenóse el alma en luces matutinas,
y, viendo ya mis males perdonados,
quise para mi frente tus espinas. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

-Salmo 85- ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS DIFICULTADES.

Inclina tu oído, Señor; escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;

porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.

En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
No tienes igual entre los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor,
bendecirán tu nombre:
Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.

Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el temor de tu nombre.

Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
por tu grande piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.

Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin tenerte en cuenta a ti.

Pero tu, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava,
dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

 

Ant. 2 Dichoso el hombre que procede con justicia  y habla con rectitud.

Cántico: DIOS JUZGARÁ CON JUSTICIA Is 33, 13-16

Los lejanos, escuchad lo que he hecho;
los cercanos, reconoced mi fuerza.

Temen en Sión los pecadores,
y un temblor se apodera de los perversos:
¿Quién de nosotros habitará un fuego devorador,
quién de nosotros habitará una hoguera perpetua?“.

El que procede con justicia y habla con rectitud
y rehusa el lucro de la opresión;
el que sacude la mano rechazando el soborno
y tapa su oído a propuestas sanguinarias,
el que cierra los ojos para no ver la maldad:
se habitará en lo alto,
tendrá su alcázar en un picacho rocoso,
con abasto de pan y provisión de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Dichoso el hombre que procede con justicia y habla con rectitud.

 

Ant. 3 Aclamad al Rey y Señor.

-Salmo 97-EL SEÑOR, JUEZ VENCEDOR

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad:

tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Aclamad al Rey y Señor.

LECTURA BREVE  Dt 7,6. 8-9


El Señor tu Dios, te eligio para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad. Por el amor que os tiene y por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto. Así conocerás que el Señor, tu Dios, es el Dios verdadero, el Dios fiel que mantiene sus alianza y su favor, por mil generaciones, con los que lo aman y guardan sus preceptos.

SEGUNDA LECTURA

Del Libro de san Teófilo de Antioquía, obispo, a Autólico
(Libro 1, 2. 7: PG 6, 1026-1027. 1035)

DICHOSOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN, PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS

 

Si tú me dices: «Muéstrame a tu Dios», yo te responderé: «Muéstrame primero qué tal sea tu persona», y entonces te mostraré a mi Dios. Muéstrame primero si los ojos de tu mente ven, si los oídos de tu corazón oyen.

Del mismo modo, en efecto, que los que gozan de la visión corporal perciben lo que sucede aquí en la tierra y examinan las cosas opuestas entre sí -como son la luz y las tinieblas, lo blanco y lo negro, lo deforme y lo hermoso, lo proporcionado y lo que no lo es, lo mesurado y lo desmesurado, lo que rebasa sus límites y lo que es incompleto-, y lo mismo podemos decir con respecto a lo que es objeto de audición -los sonidos agudos, graves, agradables-, así también acontece con los oídos del corazón y los ojos de la mente, con respecto a la visión de Dios.

Efectivamente, Dios se deja ver de los que son capaces de verlo, porque tienen abiertos los ojos de la mente. Porque todos tienen ojos, pero algunos los tienen bañados en tinieblas y no pueden ver la luz del sol. Y no porque los ciegos no la vean deja por eso de brillar la luz solar, sino que ha de atribuirse esta oscuridad a su defecto de visión. Así tú tienes los ojos entenebrecidos por tus pecados y malas acciones.

El alma del hombre debe ser nítida como un espejo reluciente. Cuando en un espejo hay herrumbre, no puede el hombre contemplar en él su rostro; del mismo modo, cuando hay pecado en el hombre, no puede éste ver a Dios. Pero, si quieres, puedes sanar; confíate al médico y él punzará los ojos de tu mente y de tu corazón. ¿Quién es este médico? Dios, que por su Palabra y sabiduría creó todas las cosas, ya que, como dice el salmo: La Palabra del Señor hizo el cielo; el Aliento de su boca, sus ejércitos. Eminente es su sabiduría. Con ella fundó Dios la tierra; con su inteligencia consolidó los cielos, con su ciencia brotaron los abismos y las nubes destilaron rocío.

Si eres capaz, oh hombre, de entender todo esto y procuras vivir de un modo puro, santo y piadoso, podrás ver a Dios; pero es condición previa que haya en tu corazón la fe y el temor de Dios, para llegar a entender estas cosas. Cuando te hayas despojado de tu condición mortal y hayas revestido la inmortalidad, entonces estarás en disposición de ver a Dios. Porque Dios resucitará tu cuerpo, haciéndolo inmortal como el alma, y entonces, hecho tú inmortal, podrás contemplar al que es inmortal, si ahora crees en él.

RESPONSORIO BREVE

V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. No penséis que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud“, dice el Señor.

Cántico de Zacarías
Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. “No penséis que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud“, dice el Señor.

PRECES.

Bendigamos al Autor de nuestra salvación, que ha querido renovar en sí mismo todas las cosas, y digámosle:

Renuévanos, Señor, por tu Espíritu Santo.

Señor, tu que nos has prometido un cielo nuevo y una tierra nueva, renuévanos sin cesar por tu Espíritu Santo,

para que lleguemos a gozar eternamente de ti en  la nueva Jerusalén.

Que trabajemos, Señor, para que el mundo se impregne de tu Espíritu

y se logre así más eficazmente la justicia, el amor y la paz universal.

Enséñanos, Señor, a corregir nuesdtra pereza y nuestra desidia

y a poner nuestro corazón el los bienes eternos.

Líbranos del mal

y preservarnos de la fascinación de la vanidad que oscurece la mente y oculta el bien.

Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres

Digamos al Padre, unidos a Jesús, la oración que él nos enseñó:

Padre nuestro ………….

ORACIÓN.

Concédenos, Señor, que, purificados por las prácticas cuaresmales y alimentados con tu palabra, nos entreguemos completamente a ti por una santa moderación en el uso de las cosas terrenas y que perseveremos fraternalmente unidos en la oración. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

Fuente: oficiodivino.com

 

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Lunes de la tercera semana de Cuaresma Lectura del santo evangelio según san Lucas 4,24-30 Comentarios y Reflexión

Lunes de la tercera semana de Cuaresma

Primera lectura

Había muchos leprosos en Israel,
pero ninguno fue curado, sino Naamán, el sirio

Lectura del segundo libro de los Reyes 5,1-15a:

En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra. En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: “Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad.” Naamán fue a informar a su señor: “La muchacha israelita ha dicho esto y esto.” El rey de Siria le dijo: “Ven, que te doy una carta para el rey de Israel.” Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: “Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad.” 
Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: “¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí.” El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: “¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel. Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle: “Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia.” Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: “Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?” Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: “Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes.” 
Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: “Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel.”

Salmo

Sal 41,2.3;42,3.4:

“Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?”

Como busca la cierva 
corrientes de agua, 
así mi alma te busca 
a ti, Dios mío. R.

Tiene sed de Dios, 
del Dios vivo: 
¿cuándo entraré a ver 
el rostro de Dios? R.

Envía tu luz y tu verdad: 
que ellas me guíen 
y me conduzcan hasta tu monte santo, 
hasta tu morada. R.

Que yo me acerque al altar de Dios, 
al Dios de mi alegría; 
que te dé gracias al son de la cítara, 
Dios, Dios mío. R.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO     Cf. Sal 129, 5. 7

Espero en el Señor y confío en su palabra,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia

Evangelio del día

Jesús, como Elías y Eliseo,
no es enviado solamente a los judíos

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4,24-30

En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: “Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.” 
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Leer el comentario del Evangelio por  San Ambrosio (c. 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia Los Misterios, § 16-21 (trad. SC 25, p. 112)

La Cuaresma conduce a la resurrección del bautismo.

     Naamán era sirio, tenía lepra y no podía ser purificado por nadie. Entonces una joven esclava dijo que había un profeta en Israel que podría purificarle de la plaga de la lepra… Aprende ahora quien es esta joven de entre los cautivos: la joven asamblea de entre las naciones, es decir la Iglesia del Señor, humillada anteriormente por la cautividad del pecado, mientras que no poseía aún la libertad de la gracia. Por su consejo este vano pueblo de las naciones escuchó la palabra de los profetas de la cual había dudado mucho tiempo. Después, desde que el creyó que era necesario obedecer, fue lavado de toda infección de sus malas acciones. Naamán había dudado antes de ser curado, tú estás ya curado, por lo que no debes dudar.

     Es por eso que se te dijo ya que no creas solamente lo que veías aproximándote al baptisterio, por miedo que no digas: « ¿Está ahí el gran misterio que el ojo no vio ni el oído oyó y que no ascendió al corazón del hombre? (1Co 2,9) Veo el agua, que veía todos los días; ¿puede purificarme estas aguas en las que a menudo he bajado sin ser nunca purificado?» Aprende por eso que el agua no purifica sin el Espíritu. Por eso leíste que « tres testigos del bautismo no son más que uno: el agua, la sangre y el Espíritu» (1Jn 5,7-8). Porque si retiras uno de ellos ya no hay sacramento del bautismo. En efecto, ¿qué es el agua sin la cruz de Cristo? Un elemento ordinario sin ningún efecto sacramental. Y de la misma manera, sin el agua no hay misterio de la regeneración. « A menos de haber nacido de nuevo del agua y del Espíritu no se puede entrar en el Reino de Dios» (Jn 3,5). El catecúmeno cree en la cruz del Señor Jesús de la cual está marcado; pero si no ha sido bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, no puede recibir la remisión de sus pecados ni extraer el don de la gracia espiritual.

     Así pues este sirio se sumergió siete veces en la Ley; tú, has sido bautizado en el nombre de la trinidad. Tú has confesado el Padre…, tú has confesado el Hijo, tú has confesado el Espíritu Santo… Estás muerto al mundo y resucitado por Dios, y, en alguna forma enterrado al mismo tiempo en este elemento del mundo; muerto al pecado, has resucitado para la vida eterna (Rm 6,4).

LA GRACIA del Lunes 5 de Marzo de 2018

Reflexión del Evangelio de hoy

Hna. Macu Becerra O.P.
Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia

¿Hacer el bien o quedar bien?

Esta lectura del libro de los Reyes siempre me ha llamado la atención por la afirmación que le hacen los siervos de Naamán cuando lo que le pide Eliseo es muy simple, ellos le dicen “Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías…” Esto nos enseña mucho porque creemos que los héroes sólo son aquellos que hacen cosas grandes y que además son conocidos, pero existen muchas personas que lo difícil lo convierten en fácil y eso ya ayuda a muchos y lo mejor es que hacen el bien, importándoles poco quedar bien, hay muchos héroes de a pie.

Seguro que todos hemos tenido la suerte de conocer a más de uno, puede que al terminar de leer el párrafo anterior se te vengan a la cabeza más de uno, puede que más cercanos de lo que tú pensabas  y de los que has aprendido mucho sobre eso de facilitar y no necesitar felicitación. Hay juegos de palabras que nos enseñan mucho.

Pero la cuestión es si vivimos para hacer el bien (desde el interior) o vivimos para quedar bien (hacia el exterior). En la celebración de la Ceniza del colegio les ponían a los niños tres calcetines tendidos en una cuerda, uno estaba sucio por fuera, su aspecto era desagradable, otro no tenía muy mala pinta por fuera y el otro estaba limpio; claro todos escogían el limpio, pero se les explicaba que había dos peligros y es el de estar limpio por fuera y pero por dentro esconder una suciedad que es peor que la de fuera, o que en la sociedad que vemos cerca puede haber personas con un aspecto de estar sucias pero tener un fondo que da razón de esa suciedad externa y esa limpieza de corazón vale mucho más.

¿Qué nos mueve a actuar en nuestra vida Hacer el bien o Quedar bien?

¿Si somos capaces de hacer cosas difíciles y ser dignos de agradecimiento porque no actuamos habitualmente de esa manera?

¿Cómo nos sienta cuando nos lavan la cara?

Podemos decir que nos gusta la VERDAD, que somos buscadores de la verdad y nuestra bandera de vida es la verdad, pero cuando alguien se para frente a nosotros y nos dice en nuestra cara la verdad ¿cómo reaccionamos?… nos defendemos, buscamos excusas, nos enfadamos, miramos con desprecio al otro haciéndole sentir como un ignorante, puede que no, puede que reaccionemos analizando nuestra actuación y descubramos que sí nos gusta la VERDAD y que aunque duela “el bofetón” nos ayuda a cambiar las actitudes y a mejorar día a día.

Hay quien conociendo a alguien famoso presume de ese conocimiento, va contando las experiencias compartidas, los momentos vividos… pero si esa persona en algún momento cae del pedestal de la fama, ya es borrado ese “amigo” de la lista de contactos, se deja de seguir en las redes sociales para que no le identifiquen con él… Hay que saber mirar atrás, no para volver, pero sí para ser coherentes con lo que hemos hecho o dicho.

Hay personas que han sido firmes en sus vidas, que no han dejado que el viento que soplara desde los diferentes puntos cardinales no les moviera de su lugar, pero sabiendo señalar siempre a lo que creían justo, sabiendo estar de frente cuando el viento venía de cara y dejarse mover cuando se necesitaba un empujón.

¿Basamos nuestra vida en la coherencia o en las oportunidades?

¿Damos la cara por los demás o nos unimos a las masas que son jaleadas por los intereses propios de unos pocos?

Santos del día 5 de marzo

San Adriano, mártir

En Cesarea de Palestina, san Adriano o Adrián, mártir, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano, en el día en que solían celebrarse los festejos de la Fortuna de los Cesarienses, por mandato del procurador y por su fe de Cristo fue arrojado ante un león y después degollado a espada.

Fuente: evangeliodeldia.org

Para Leer las Publicaciones

¿Hoy confiamos en el Señor? Evangelio según San Lucas 16,19-31.Delante de su puerta había un pobre acostado

Comentario del Evangelio por San Cirilo de Jerusalén (313-350),

Publicado el 5 marzo, 2014

DOCUMENTO: Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2014

Publicado el 5 marzo, 2014

 

 

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OFICIO DIVINO Laudes Lunes III de Cuaresma Propio del Tiempo. Salterio III 5 de marzo

OFICIO DIVINO

Laudes
Lunes III de Cuaresma

Propio del Tiempo. Salterio III

5 de marzo

OREMOS  HOY: POR LAS INTENSIONES DEL PAPA FRANCISCO,  por la Paz Mundial Por Venezuela

OREMOS  HOY: Por los Países que Ayudan a los Venezolanos que han Emigrado 

POR Su Cumpleaños A: Fr.

INVITATORIO

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant  Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:  “No endurezcáis vuestro corazón.

–Salmo 23–

Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

Se repite la antífona

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

Se repite la antífona

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Se repite la antífona

Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

Se repite la antífona

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

Se repite la antífona

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

Se repite la antífona

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

Se repite la antífona

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

 Ant  Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.” 

HIMNO: CUÁNTAS VECES, SEÑOR, ME HABÉIS LLAMADO

¡Cuántas veces, Señor, me habéis llamado,
y cuántas con vergüenza he respondido,
desnudo como Adán, aunque vestido
de las hojas del árbol del pecado !

Seguí mil veces vuestro pie sagrado,
fácil de asir, en una cruz asido,
y atrás volví otras tantas atrevido,
al mismo precio que me habéis comprado.

Besos de paz os dí para ofenderos,
pero si fugitivos de su dueño
yerran cuando los hallan los esclavos,

hoy vuelvo con lágrimas a veros,
clavadme vos a vos a vuestro leño
y tendréisme seguro con tres clavos. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

-Salmo 83 AÑORANZA DEL TEMPLO

¡Qué deseables son tus moradas, 
Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume y anhela 
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne 
se alegran por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido 
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa 
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza 
al preparar su peregrinación:

cuando atraviesan áridos valles, 
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana 
los cubriera de bendiciones,
caminan de altura en altura
hasta ver a Dios en Sión.

Señor de los ejércitos, escucha mi súplica; 
atiéndeme, Dios de Jacob.
Fíjate, ¡oh Dios!, en nuestro Escudo, 
mira el rostro de tu Ungido.

Un sólo día en tu casa 
vale más que otros mil,
y prefiero el umbral de la casa de Dios 
a vivir con los malvados.

Porque el Señor es sol y escudo, 
él da la gracia y la gloria, 
el Señor no niega sus bienes 
a los de conducta intachable.

¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre 
que confía en ti!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

 

Ant. 2 Venid, subamos al monte del Señor.

Cántico: EL MONTE DE LA CASA DEL SEÑOR EN LA CIMA DE LOS MONTES Is. 2,2-5

Al final de los días estará firme 
el monte de la casa del Señor,
en la cima de los montes, 
encumbrado sobre las montañas.

Hacia él confluirán los gentiles, 
caminarán pueblos numerosos.
Dirán : “Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob:

Él nos instruirá en sus caminos, 
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la Ley, 
de Jerusalén la palabra del Señor.

Será el árbitro de las naciones, 
el juez de los pueblos numerosos.

De las espadas forjarán arados, 
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo, 
no se adiestrarán para la guerra.

Casa de Jacob, ven: 
caminemos a la luz del Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Venid, subamos al monte del Señor.

 

Ant. 3 Cantad al Señor, bendecid su nombre.

– Salmo 95 – EL SEÑOR, REY Y JUEZ DEL MUNDO.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras días su victoria.

Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones;
porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todo los dioses.

Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: “El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.

Alégrense el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto ha y en ellos, 
aclamen los árboles del bosque,

delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia 
y los pueblos con fidelidad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Cantad al Señor, bendecid su nombre.

LECTURA BREVE  Ex 19, 4-6a

Vosotros habéis visto cómo os saqué sobre alas de águila y os traje hacia mí; ahora pues, si queréis bedecedme y guardad mi alianza, seréis mi especial propiedad entre todos los pueblos, pues mía es toda la tierra. Seréis para mí un reino de sacerdotes y  una nación santa.

SEGUNDA LECTURA

De las Homilías de san Basilio Magno, obispo
(Homilía 20, Sobre la humildad, 3: PG 31, 530-531)

EL QUE SE GLORÍA, QUE SE GLORÍE EN EL SEÑOR

No se gloríe el sabio de su sabiduría, no se gloríe el fuerte de su fortaleza, no se gloríe el rico de su riqueza.

Entonces, ¿en qué puede gloriarse con verdad el hombre? ¿Dónde halla su grandeza? Quien quiera gloriarse -continúa el texto sagrado-, que se gloríe de esto: de conocerme y comprender que soy el Señor.

En esto consiste la sublimidad del hombre, su gloria y su dignidad, en conocer dónde se halla la verdadera grandeza y adherirse a ella, en buscar la gloria que procede del Señor de la gloria. Dice, en efecto, el Apóstol: El que se gloría, que se gloríe en el Señor, afirmación que se halla en aquel fragmento: Cristo ha sido hecho por Dios para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención; y así -como dice la Escritura- «el que se gloría, que se gloríe en el Señor». 

Por tanto, lo que hemos de hacer para gloriarnos de un modo perfecto e irreprochable en el Señor es no enorgullecernos de nuestra propia justicia, sino reconocer que en verdad carecemos de ella y que lo único que nos justifica es la fe en Cristo.

En esto precisamente se gloría Pablo, en despreciar su propia justicia y en buscar la que se obtiene por la fe y que procede de Dios, para así tener íntima experiencia de Cristo, del poder de su resurrección y de la comunión en sus padecimientos, reproduciendo en sí su muerte, con la esperanza de alcanzar la resurrección de entre los muertos.

Así caen por tierra toda altivez y orgullo. El único motivo que te queda para gloriarte, oh hombre, y el único motivo de esperanza consiste en hacer morir todo lo tuyo y buscar la vida futura en Cristo; de esta vida poseemos ya las primicias, es algo ya incoado en nosotros, puesto que vivimos en la gracia y en el don de Dios.

Y es el mismo Dios el que obra en nosotros haciendo que queramos y obremos movidos por lo que a él le agrada. Y es Dios también el que, por su Espíritu, nos revela su sabiduría, la que de antemano destinó para nuestra gloria. Dios nos da fuerzas y resistencia en nuestros trabajos. He trabajado con más afán que todos -dice Pablo-, aunque no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

Dios saca del peligro más allá de toda esperanza humana. En nuestro interior -dice también el Apóstol- pensábamos que no nos quedaba otra cosa sino la muerte. Así lo permitió Dios para que no pusiésemos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a los muertos. Él nos libró entonces de tan inminente peligro de muerte y nos librará también ahora. Si, en él tenemos puesta la esperanza de que nos seguirá librando.

RESPONSORIO BREVE

V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Tened por cierto que ningún profeta es bien recibido en su patria.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR  Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos, 
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tened por cierto que ningún profeta es bien recibido en su patria.

PRECES.

Bendigamos a Jesús nuestro Salvador, que por su muerte nos ha abierto el camino de salvación, y digámosle confiados:

Danos caminar por tus senderos, Señor.

Señor de misericordia, que en el bautismo nos diste una vida nueva,

te pedimos que nos hagas cada día más conformes a ti.

Enséñanos, Señor, a ser hoy alegría para los que sufren

y haz que sepamos servirte en cada uno de los necesitados.

Que procuremos, Señor, hacer lo bueno, lo recto y lo verdadero ante ti

y que busquemos tu rostro con sinceridad de corazón.

Perdona, Señor, las faltas que hemos cometido contra la unidad de tu familia

y haz que tengamos un solo corazón y un solo espíritu.

Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres

Dirijámonos a Dios con la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro ………….

ORACIÓN.

Señor, purifica y protege siempre a tu Iglesia con tu constante misericordia y, ya que sin tu auxilio no puede vivir segura, dirígela siempre con tu protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

Fuente: oficiodivino.com

 

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Tercer Domingo de Cuaresma Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-25 Comentarios

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 20, 1-17

En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras:
«Yo soy el Señor, tu Dios, 
que te saqué de Egipto, de la esclavitud.
No tendrás otros dioses frente a mí.
No te harás ídolos,
figura alguna de lo que hay arriba en el cielo,
abajo en la tierra
o en el agua debajo de la tierra.
No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso:
castigo el pecado de los padres
en los hijos, nietos y biznietos, 
cuando me aborrecen.
Pero actúo con piedad por mil generaciones 
cuando me aman y guardan mis preceptos.
No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. 
Porque no dejará el Señor impune 
a quien pronuncie su nombre en falso.
Fíjate en el sábado para santificarlo.
Durante seis días trabaja y haz tus tareas, 
pero el día séptimo es un día de descanso, 
dedicado al Señor, tu Dios:
no harás trabajo alguno, 
ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, 
ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, 
ni el forastero que viva en tus ciudades.
Porque en seis días hizo el Señor
el cielo, la tierra y el mar 
y lo que hay en ellos.
Y el séptimo día descansó: 
por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.
Honra a tu padre y a tu madre: 
así prolongarás tus días 
en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.
No matarás.
No cometerás adulterio.
No robarás.
No darás testimonio falso contra tu prójimo.
No codiciarás los bienes de tu prójimo;
no codiciarás la mujer de tu prójimo, 
ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, 
ni nada que sea de él.»

Salmo

Sal 18, 8. 9. 10. 11

R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta 
y es descanso del alma; 
el precepto del Señor es fiel 
e instruye al ignorante. R.

Los mandatos del Señor son rectos 
y alegran el corazón; 
la norma del Señor es límpida 
y da luz a los ojos. R.

La voluntad del Señor es pura 
y eternamente estable; 
los mandamientos del Señor son verdaderos 
y enteramente justos. R.

Más preciosos que el oro,
más que el oro fino; 
más dulces que la miel 
de un panal que destila. R.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 22-25

Hermanos:
Los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero, para los llamados –judíos o griegos–, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-25

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
–«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
–«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:
–«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron:
–«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

Leer el comentario del Evangelio por San León Magno (¿-c. 461), papa y doctor de la Iglesia San León el Grande Sermón 48 (Trad. ©Evangelizo.org)

«El templo del que hablaba era su cuerpo»

      Si consideramos lo que el mundo entero ha recibido por la cruz del Señor, reconoceremos que para celebrar Pascuas es justo que nos preparemos ayunando durante cuarenta días… 

      No son solamente los obispos, los sacerdotes o los ministros de los sacramentos, pero es el cuerpo de la Iglesia en su totalidad, es el conjunto de los fieles que debe purificarse de todo lo que lo mancha, para que el templo de Dios, cuyo fundamento es su fundador mismo (1 Co 3:11.16), sea embellecido en todas sus piedras y luminoso en todas sus partes…Sin duda no se puede comenzar ni terminar la purificación de ese templo sin su constructor; y sin embargo el que lo ha edificado le ha incluso acordado poder encontrar su crecimiento por su propio trabajo. Porque es un material viviente e inteligente que ha servido para la construcción de ese templo, y es el Espíritu de gracia que lo incita a ensamblarse voluntariamente en un solo edificio… 

      Entonces, puesto que todos los fieles juntos y cada uno en particular forman un sólo y mismo templo de Dios, éste debe ser perfecto en cada uno como debe serlo en su conjunto. Porque aunque la belleza no puede ser idéntica para todos los miembros, ni los méritos iguales en una tan gran diversidad de partes, el vínculo de la caridad obtiene sin embargo la comunión en la belleza. Incluso si no recibieron los mismos dones de la gracia, los que se unen por un santo amor se regocijan juntos de sus bienes; y lo que aman en los demás no puede ser ajeno a ellos puesto que aumentan ellos mismos sus riquezas encontrando su alegría en el progreso de los otros. 

LA GRACIA del Domingo 4 de Marzo de 2018

Comentario bíblico 

Fray Miguel de Burgos Núñez
Maestro y Doctor en Teología. Licenciado en Sagrada Escritura

La religión verdadera es dar la vida por los otros

  • 1ª Lectura: Éxodo (20,1-17): Dios y el hombre se encuentran en la Alianza

I.1. La primera lectura es el famoso Decálogo, corazón de un «código de la alianza» que ha venido a ser la expresión más definida de la teología sacerdotal (a diferencia del Decálogo de Dt 5,6-21) y que ha jugado un papel considerable en la evolución ética de la humanidad. Aún expresado en forma negativa y absoluta, tiene unos objetivos bien determinados: proteger a la comunidad, al pueblo de la Alianza, para darle una identidad y que no vuelvan a la esclavitud. Es eso lo que le espera al pueblo si adoran a otros dioses extraños ya que todos los imperios tenían sus dioses protectores y los dominadores los imponían como signo de victoria.

I.2. Pero, además, es un código en diez Palabras que expresa una relación dialogal, interpersonal. El Decálogo intenta expresar unos derechos fundamentales, como hoy defendemos en el ámbito de la comunidad internacional. Por ello debemos valorarlo como una propuesta, en aquella época, que se adelanta siglos y siglos a muchas conquistas humanas de nuestra época. Pretende que las relaciones entre Dios y el hombre, y la de los hombres entre sí, estén dominadas por la adoración y la religión verdadera, la justicia, en cuanto todo pecado contra el prójimo es un pecado contra Dios. Es verdad que el decálogo es como un “escudo” que protege la santidad de Dios, pero también la dignidad de todos los hombres, del prójimo en concreto.

I.3. Detrás de estas expresiones formuladas en esa teología sacerdotal, debemos ver la acción del Dios salvador que ha hecho alianza con el pueblo. Éste, por su parte, debe ser no solamente un buen intermediario, sino un verdadero misionero de este proyecto salvador de Dios. Se ha dicho que en el fondo de todo debemos saber ver la gratitud de Dios. Antes, pues, de que la humanidad se haya dotado de los derechos fundamentales, estos intentos del “decálogo” muestran el anhelo de Israel por ser un pueblo fiel, un pueblo justo, aunque dependiente de Dios. Pero es que en Dios está la fuente de toda la justicia y dignidad humana, según la mejor teología bíblica.

  • 2ª Lectura: Iª Corintios (1,22-25): Dios habla desde la sabiduría de la cruz

II.1 La segunda lectura nos propone la sabiduría de la cruz. Es un pasaje de la carta en donde Pablo afronta el problema de la división de la comunidad en distintas facciones que se remiten a personajes del cristianismo primitivo; unos a Pablo, otros a Pedro, otros a Apolo; e incluso otros (muy probablemente el mismo Pablo) a Cristo como el único que puede dar consistencia a nuestra fe. El texto de hoy forma parte de un gran conjunto (1Cor 1-4) que el apóstol afronta por informaciones de las “gentes de Cloe”, quizás una de las comunidades domésticas. Y en vez de una reprimenda moralizante y sin sentido propone, para la unidad y la comunión de la comunidad, que “crux sola nostra theologia”, como decía Lutero. En la cruz, las divisiones, los partidos, los grupos de élite de una comunidad, quedan a la altura de nuestras propias miserias.

II.2. Pablo habla del Cristo crucificado frente al que no caben las divisiones, el valer más o menos, el ser los primeros o los últimos, porque en la cruz de Cristo se revela el Dios que se ha “abajado” a nosotros. Ese Cristo crucificado, revelación del verdadero Dios, es locura para los judíos que siempre conciben a Dios desde la grandeza; locura para la sabiduría de este mundo que es también una sabiduría de prepotencia inaudita. La religión de la cruz, no obstante, no es la religión de la ignominia, sino de la condescendencia con los débiles y con los que no cuentan en este mundo. Aunque algunos hayan tachado este planteamiento paulino como la decadencia de la sociedad (Nietzsche) , ése es el único camino donde podemos reconocer a nuestro Salvador. Con un estilo retórico, usando la “diatriba” de una forma clásica, pregunta Pablo con insistencia si los sabios, los entendidos, los investigadores pueden ofrecer el sentido profundo y radical de nuestra vida. Porque nuestra vida verdadera es mucho más que conocer el “genoma humano”.

II.3. No obstante, no se trata de la condena la sabiduría humana en sí, ni de la investigación y de la filosofía. Tampoco se ha de entender la “theologia crucis” como la religión del masoquismo. ¡Nada de eso! No es así como Pablo argumenta, sino de cómo es posible que nuestros criterios y nuestras decisiones humanas estén a la altura de quien nos da vida y Espíritu. Por eso, su afirmación decisiva es que Dios ha hecho a Cristo, el crucificado, no lo olvidemos, “poder y sabiduría de Dios”. Y conocemos que ese es un “poder sin-poder” y una “sabiduría sin la lógica fría de este mundo”. Es el poder y la sabiduría de quien se ha entregado “por nosotros”. Es ahí donde se construye la “theologia crucis” en la “pro-existencia”, en saber vivir para los demás, como hace nuestro Dios. Desde ahí Pablo quiere curar la locura de las divisiones y de las arrogancias humanas que existen en la comunidad de Corinto.

  • Evangelio: Juan (2,13-25): Jesús busca una religión de vida

III.1. El relato de la expulsión de los vendedores del templo, en la primera Pascua “de los judíos” que Juan menciona en su obra, es un marco de referencia obligado del sentido de este texto joánico. En el trasfondo también debemos saber ver las claves mesiánicas con las que Juan ha querido presentar este relato, teniendo en cuenta un texto como el de Zac 14,21 (el deutero-Zacarías) para anunciar el día del Señor. Es de esa manera como se construyen algunas ideas de nuestro evangelio: Pascua, religión, mesianismo, culto, relación con Dios, vida, sacrificios. Jesús expulsa propiamente a los animales del culto. No debemos pensar que Jesús la emprende a latigazos con las personas, sino con los animales; Juan es el que subraya más este aspecto. Los animales eran los sustitutos de los sacrificios a Dios. Por tanto, sin animales, el sentido del texto es más claro: Jesús quiere anunciar, proféticamente, una religión nueva, personal, sin necesidad de “sustituciones”. Por eso dice: “Quitad esto de aquí”. No se ha de interpretar, pues, como un acto político-militar como se hizo en el pasado. Es, consideramos, una profecía “en acto”.

III.2. El evangelio de Juan, pues, nos presenta esa escena de Jesús que cautiva a mentes proféticas y renovadoras. Desde luego, es un acto profético y no podemos menos de valorarlo de esa forma: en el marco de la Pascua, la gran fiesta religiosa y de peregrinación por parte de los judíos piadosos a Jerusalén. Esta es una escena que no debemos permitir se convierta en tópica; que no podemos rebajarla hasta hacerla asequiblemente normal. Está ahí, en el corazón del evangelio, para ser una crítica de nuestra “religión” sin corazón con la que muchas veces queremos comprar a Dios. Es la condena de ese tipo de religión sin fe y sin espiritualidad que se ha dado siempre y se sigue dando frecuentemente. Ya Jeremías (7,11) había clamado contra el templo porque con ello se usaba el nombre de Dios para justificar muchas cosas. Ahora, Jesús, con esta acción simbólico-profética, como hacían los antiguos profetas cuando sus palabras no eran atendidas, quiere llevar a sus últimas consecuencias el que la religión del templo, donde se adora a Dios, no sea una religión de vida sino de… vacío. Por eso mismo, no está condenando el culto y la plegaria de una religión, sino que se haya vaciado de contenido y después no tenga incidencia en la vida.

III.3. No olvidemos que este episodio ha quedado marcado en la tradición cristiana como un hito, por considerarse como acusación determinante para condenar a muerte a Jesús, unas de las causas inmediatas de la misma. Aunque Juan ha adelantado al comienzo de su actividad lo que los otros evangelios proponen al final (Mc 11,15-17; Mt 21,12-13; Lc 19,45-46), estamos en lo cierto si con ello vemos el enfrentamiento que los judíos van a tener con Jesús. Este episodio no es otra cosa que la propuesta de Jesús de una religión humana, liberadora, comprometida e incluso verdaderamente espiritual. Aunque Juan es muy atrevido, teológicamente hablando, se está anunciando el cambio de una religión de culto por una religión en la que lo importante es dar la vida los unos por los otros, como se hace al mencionar el «cuerpo» del Jesús que sustituirá al templo. Aquí, con este episodio (aunque no sólo), lo sabemos, Jesús se jugó su vida en “nombre de Dios” y le aplicaron la ley también “en nombre de Dios”. ¿Quién llevaba razón? Como en el episodio se apela a la resurrección (“en tres días lo levantaré”), está claro que era el Dios de Jesús el verdadero y no el Dios de la ley. Esta es una diferencia teológica incuestionable, porque si Dios ha resucitado a Jesús es porque no podía asumir esa muerte injusta. Pero sucede que, a pesar de ello, los hombres seguimos prefiriendo el Dios de la ley y la religión del templo y de los sacrificios de animales. Jesús, sin embargo, nos ofreció una religión de vida.

Fuente: evangeliodeldia.org


 
 

 

 

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